Asamblea General

La ANUIES reconoció trayectorias personales y aportaciones a la educación, de José Sarukhán, Carlos Pallán , Antonio Torres y Mario Molina

La especie humana ha evolucionado culturalmente a través de su historia en la tierra, gracias a un proceso que es la esencia de la actividad de las instituciones de educación superior: la generación, la sistematización y la transmisión del conocimiento de unos miembros de la sociedad al resto de la misma, apuntó José Sarukhán Kermez, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, al agradecer a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el reconocimiento que le hizo por su brillante trayectoria académica, por su infatigable labor a favor del desarrollo de la universidad pública y por su valiosa colaboración en los proyectos realizados por la ANUIES e instituciones asociadas durante su gestión como Rector de la UNAM.

Durante la XXIX Asamblea General Ordinaria de la ANUIES, también se reconoció a Carlos Pallán Figueroa por su valioso trabajo de gestión al frente de la Secretaría General Ejecutiva durante el periodo 1993-1997 y por su labor constante a favor de la educación superior mexicana.

Además a Antonio Torres Gómez, ex rector de la Universidad de Guanajuato por participar en la fundación y desarrollo de la ANUIES y por su firme apoyo a la educación superior guanjuatense.

Finalmente, a Mario Molina Pasquel, Premio Nobel de Química 1996, quien por compromisos internacionales no pudo asistir a la reunión, por su destacada trayectoria académica y por sus valiosas aportaciones como mexicano en la construcción del conocimiento mundial.

Sarukhán Kermez agregó que no es caprichoso decir que las instituciones de educación superior participan en forma toral en el desarrollo cultural, económico y social del país, y es en ellas donde se dan las mejores condiciones para la generación de la inteligencia que permite a una sociedad tener sentido propio de su destino; destacó que sólo en el seno de las instituciones de educación superior se puede desarrollar óptimamente el motor de los procesos culturales, tecnológicos y económicos de una sociedad: la creatividad.

El ex Rector señaló que vivimos un tiempo de transformaciones que exige de todos los componentes de la sociedad el mejor de los esfuerzos y el más ponderado de los juicios. Ponderación de juicio e inteligencia del esfuerzo, atributos que se darán en la medida en que entendamos y comprendamos cabal y adecuadamente las necesidades y anhelos de nuestra sociedad.

Carlos Pallán Figueroa, por su parte, destacó que a partir de los años 70 el sistema educación superior crece y se diversifica. En los 80 continua el crecimiento pero se empieza ya a cuestionar el contenido y sentido del mismo. En los 90 se da un mayor acercamiento entre programas educativos y realizaciones concretas y el medio circundante a la educación superior ejerce su influencia cada vez más vigorosa en las casas de estudios.

"La ANUIES, dijo, fue jugando siempre un papel más importante, imprimiendo matices a las decisiones adoptadas, induciendo acciones que estimaba valiosas y advirtiendo de peligros sobre rumbos tomados. La ANUIES se había convertido en pieza esencial del sistema de educación superior.

"A casi 50 años de fundada la ANUIES es una organización cada vez mejor. La diversidad de sus instituciones es un activo para la necesaria complementación que debe darse en todo el sistema de educación superior, pero de manera prioritaria entre las instituciones afiliadas. La diversidad y complementariedad, a su vez, presuponen, y así ha acontecido, una unidad en el esfuerzo, en la búsqueda, en el logro."


Finalmente, el ex rector Antonio Torres Gómez, al agradecer el reconocimiento, expresó, entre otros conceptos, que "la finalidad más alta de la cultura, no podrá quedar agotada con aportaciones fragmentarias, si nos percatamos de que ciencia y técnica no pueden estar desvinculadas de una finalidad axiológica, si admitimos que el valor más alto de la existencia humana no queda agotado con alcanzar el dominio cabal sobre la naturaleza física, sino en el dominio moral sobre nosotros mismos a fin de encontrar una fórmula de libertad capaz de garantizar al hombre una convivencia más digna de ser vivida, en la que se conjuguen con equilibrio los propósitos de quienes integramos una vida en comunidad".