OFERTA Y DEMANDA DE EDUCACION SUPERIOR EN EL AREA ANDINA(*)

ERNESTO SCHIEFELBEIN(**)

(*) Trabajo presentado al "Seminario Internacional Universidad e Integración Andina", auspiciado por la Corporación de Promoción Universitaria y el Centro Interuniversitario de Desarrollo Andino. Viña del Mar Chile, 9 al 15 de diciembre de 1973.
(**) Harvard University.

Agradezco la colaboración de Alejandro Lorca de la Universidad de Harvard.
Su ayuda y sugerencias han mejorado considerablemente el alcance original de este trabajo.

Contenido del Artículo:
INTRODUCCIÓN
1. LA SITUACION INICIAL
2. INVENTARIO DEL CAPITAL HUMANO
3. POBLACION Y MATRICULA DEL NIVEL SUPERIOR
4. TENDENCIAS DE LAS MATRICULAS DEL NIVEL SUPERIOR
5. LA DEMANDA ECONOMICA DE MANO DE OBRA CON NIVEL SUPERIOR
6. MATRICULA DEL NIVEL SUPERIOR Y PRODUCTO NACIONAL
7. MATRICULA DEL NIVEL SUPERIOR Y EGRESADOS DEL NIVEL MEDIO
8. FINANCIAMIENTO DE LAS HIPOTESIS DE EXPANSION DEL NIVEL SUPERIOR
9. LOS PROFESORES Y LA DISTRIBUCION DE LA MATRICULA POR ESPECIALIDADES
10. CONCLUSIONES
REFERENCIAS

 

INTRODUCCIÓN Contenido
Los elementos de juicio para examinar la situación actual de la oferta y la demanda de educación superior son de difícil acceso. En cada país se han realizado diversos estudios, pero están dispersos y no es posible utilizarlos sin realizar un esfuerzo apreciable. Como alternativa se intenta presentar en este trabajo algunas cifras comparativas de la situación actual y de algunas hipótesis de evolución. Dichas cifras no tendrán otro valor que el servir de puntos de referencia para al discusión de los temas de fondo, es decir, los tipos de profesionales que se deben formar tanto para atender a las demandas del desarrollo interno como a las exigencias derivadas de la integración; las modalidades de coordinación que adopten las universidades en el logro de tal objetivo y las relaciones que para ello se establezcan con los órganos de integración y las autoridades nacionales.

En las páginas siguientes se utilizará especialmente el término Educación Superior como toda aquella educación postsecundaria destinada a preparar profesionales y técnicos de alto nivel de calificación. La educación universitaria constituye, en el hecho, la mayor parte de la educación superior del área andina, pero existen cursos no universitarios incluidos dentro de las cifras que se presentan más adelante.

No se espera lograr una gran precisión en las estimaciones. La tabla 1 presenta una comparación de las estimaciones, realizadas a mediados de los años sesenta, del volumen que alcanzaría el nivel superior en 1970 en diversos países de la OCDE. Las estimaciones tienden a quedarse cortas hasta en más del 30% y el rango de diferencias es bastante amplio. Si se considera que en el caso de Francia, por ejemplo, dichas estimaciones están basadas en un complejo mecanismo de planificación indicativa y en un gran control del estado en el desarrollo de la educación superior, se debe concluir que es muy difícil esperar tener una mejor suerte en esta ocasión en que se intenta realizar un ejercicio similar sin los medios disponibles en el proceso de planificación francés. La tabla 1 está destinada a recordarnos permanentemente las limitaciones de las cifras que se presentan en las tablas siguientes.

Inicialmente se examinará la demanda por ingresar a la universidad, examinando la población con nivel universitario y la proporción de la cohorte de edad correspondiente que está matriculada en la universidad. Más adelante se considerarán las tendencias del crecimiento de las matrículas de la educación superior. Estas estimaciones se realizarán de acuerdo a modelos observados en otros países más desarrollados. Para la selección de esos países usados como referencia se considerará el trasfondo cultural, tamaño y, especialmente, el nivel de desarrollo económico, medido por el producto nacional per cápita, logrado por los países del área andina en el decenio 1960-1970 y el del decenio 1950-1960 de los países utilizados como modelos.

Las diversas hipótesis se confrontarán con las disponibilidades de postulantes graduados de secundaria y con los recursos relativos que tendrían que asignar los países al nivel superior, a fin de examinar la factibilidad de las diversas tendencias. Finalmente, se examinará la disponibilidad de profesores que puedan atender a la masa de estudiantes que debería ser atendida en el futuro.

A continuación se intentará estimar la demanda de recursos humanos que plantea el desarrollo económico, a fin de compararla con las otras estimaciones del crecimiento de la educación superior. En este caso se utilizarán las cunas ajustadas en un estudio de la OCDE para 40 países.



1. LA SITUACION INICIAL Contenido

Los seis países del área andina se agrupan en los grupos intermedios de la clasificación desarrollada por Harbison y Myers (1964). En el Nivel II, junto con 21 países, se encontraban en 1960, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. En el nivel III se ubicaban Venezuela, Chile y otros 19 países. En los grupos I y IV quedaban 17 y 16 países, respectivamente. Estas clasificaciones,. como cualesquiera otras, pueden ser objeto de profundas críticas. Colombia, con 263 dólares de producto nacional per cápita, queda más abajo que Perú y Ecuador, que tienen 179 y 189, respectivamente, aun cuando las tasas de escolaridad, en el nivel universitario (con respecto al grupo de 20 a 24 años) favorecen a Perú con respecto a los otros dos y a Ecuador con respecto a Colombia. Sin embargo la tabla 2, en que se presenta una versión abreviada de las tablas originales preparadas por Harbison y Myers, permite ubicar a los países del área andina en ciertos niveles generales de desarrollo de los sistemas educacionales al comienzo de la década del 60.

El "índice compuesto", usado por Harbison y Myers, no es más que el resultado de sumar la tasa de escolaridad en el segundo nivel, más 5 veces la tasa del tercer nivel. Sin embargo, si se observan los promedios de cada uno de los grupos, se constatan diferencias significativas y consistentes en los indicadores socioeconómicos. En el nivel II, el producto per cápita promedio es de 182 dólares mientras que en el nivel III es de 380 dólares. En el nivel II el 65% de la población trabaja en agricultura, mientras que sólo lo hace el 52% en el nivel siguiente. Se dedica a educación el 2.1% del PNB en el nivel II y 3.1% en el otro.

Harbison y Myers señalan que en el nivel II se dispone de personal para llenar los puestos de la administración pública, de profesores del nivel primario y de empleados de oficina. Los abogados empiezan a tener ciertos problemas para encontrar puestos adecuados a sus aspiraciones. Se observan serias dificultades, en cambio, para obtener personal científico, profesional y técnico. Las mayores dificultades se observan en las categorías para-profesionales, tales como técnicos en ingeniería y agricultura, personal paramédico, profesores secundarios, supervisores industriales y obreros calificados expertos. Una cierta cantidad de este tipo de personal se debe reclutar en el extranjero, especialmente cuando se inicia un proceso tecnológico diferente de los tradicionales. Personal extranjero también se desempeña en los altos niveles de gerencia para los cuales el personal local tiene pocas oportunidades de entrenamiento. La mayor parte de los egresados de las universidades y de la enseñanza media encuentra su ocupación en los establecimientos comerciales e industriales; existen, por otra parte, bastantes oportunidades para que los buenos alumnos del nivel medio ingresen a las universidades.



Na= No se cuenta con ellas


Las universidades en el nivel II cuentan casi exclusivamente con profesores de tiempo parcial, disponen de bibliotecas y laboratorios relativamente inadecuados y, en muchos casos, se produce una fragmentación de las instituciones en un sinnúmero de pequeñas escuelas o facultades que funcionan con absoluta autonomía. Los ingenieros o los doctores superan a sus respectivos técnicos en una relación de uno a tres, cuando la relación óptima podría ser la inversa. Las razones son obvias : las carreras intermedias no gozan de un prestigio comparable al que dan las carreras tradicionales, ni proporcionan ingresos cercanos a los de aquéllas. Son los incentivos que la sociedad asigna a cada ocupación los que desalientan la preparación en niveles técnicos.

En el nivel III la tasa de escolarización en la enseñanza media es casi el doble de la que existe en el nivel II. La tasa en la educación superior es aquí tres veces la del nivel II. Estos países, semiavanzados, producen todo el personal de nivel superior que necesitan con excepción de ciertos tipos de personal científico y técnico. En general, exportan algunos de sus técnicos a países menos desarrollados. A pesar de todo, los niveles de calificación de su mano de obra de alto nivel queda por debajo de los de los países desarrollados.

La mayor parte de los países del nivel III están relativamente avanzados en su desarrollo industrial y han dejado de ser predominantemente agrícolas. Los transportes, energía y las comunicaciones están bastante bien desarrolladas, aunque en algunos casos se presentan problemas cuando se intenta un rápido crecimiento de la economía. Muchos de estos países están creciendo con bastante mayor rapidez que los del nivel II. Las limitaciones en el acceso a la educación superior, la aglomeración de alumnos y, como consecuencia, el más pobre nivel de formación, han llevado a algunos alumnos a estudiar en el extranjero o a repetir allí estudios de nivel equivalente. Si bien la proporción es casi insignificante en comparación con el nivel II, es una situación reveladora de algunos de los problemas que existirían en este nivel III.

En algunos de estos países semiavanzados existen algunos programas de graduados (nivel de doctorado) especialmente en ciencias o tecnología. Si bien son programas para un número muy reducido de participantes, denotan la aparición del cuarto nivel de educación que se observa en casi todos los países más avanzados. Y aunque no pueden desarrollar su propia ciencia y tecnología, dichos países buscan entrenar personal que tenga acceso a las nuevas investigaciones y sea capaz de adaptar los descubrimientos e innovaciones a la realidad de sus propias sociedades. El prestigio de la investigación y los correspondientes salarios permiten atraer suficientes candidatos para este tipo de formación. Los puestos gubernamentales empiezan a tener menor impacto en el mercado de trabajo y en muchas ocasiones no pueden competir con las mejores condiciones de trabajo ofrecidas por la industria privada. En muchos casos, sin embargo, es posible combinar puestos gubernamentales con dedicación de tiempo parcial a la universidad. El número de profesores universitarios de tiempo completo, por su parte, representa una proporción bastante importante en muchas de las universidades de este nivel III.

Si bien esta clasificación en niveles, elaborada por Harbison y Myers, deja mucho que desear, es la que mejor se adapta a estudios sobre niveles de desarrollo de la educación. En función de ella se puede establecer nuestra hipótesis fundamental : supondremos que los países de cada nivel alcanzan las características educacionales de los países del siguiente nivel con un desfase de 10 años. Esta hipótesis (otros pueden adoptar otras) permitirá estimar las características que los seis países en estudio tendrán en 1980 y 1990, de acuerdo a las características que un conjunto de otros países más desarrollados tenían en 1970, y a las que se espera tengan en 1980.

Para los cuatro países del área andina que aparecen en el nivel II, se han seleccionado como países de referencia a : España, Portugal, Grecia e Italia, que aparecen en el nivel III en la tabla 2. Los otros dos países, Chile y Venezuela, tendrán a Finlandia y a Francia como modelos de desarrollo. En la elección de los países "modelos" se ha considerado, hasta donde es posible, el pertenecer a una cultura "latina", tamaño del país y su población, concentración geográfica, modalidades de gobierno y de inversión similares, y niveles de ingreso per cápita en 1950 similares a los que logran los países del área andina en 1960. Los resultados en las diversas dimensiones no son completamente satisfactorios como es posible ver para la dimensión "nivel de desarrollo" en la tabla 3 pero permitirán tener algún punto de referencia al lanzarse al vacío del futuro. Francia, Italia y España tienen una ventaja adicional por el hecho de haber ofrecido educación universitaria para todo graduado del nivel secundario que lo deseara.

En todo caso los lectores podrán fácilmente calcular los resultados para otros conjuntos de hipótesis que las que se proponen en este trabajo. Se trata de iniciar una discusión y no de proponer "la" solución precisa que logrará en el futuro la educación superior del área andina.

2. INVENTARIO DEL CAPITAL HUMANO Contenido

Uno de los más importantes indicadores del nivel de desarrollo de los recursos humanos de un país, se obtiene comparando la población total con los que han completado el tercer nivel del sistema educacional. Este indicador nos da una idea de la mano de obra de mayor calificación dentro. del país. Desgraciadamente sólo se dispone de información comparable de este tipo para un número reducido de países. Esto se debe a que esta información se obtiene de los datos recolectados en los censos de población y no siempre coinciden las fechas en que éstos se realizan. Los datos disponibles para los países del área andina y los países seleccionados para la comparación se presentan en la tabla 4.

Los resultados de la tabla 4 tienden a demostrar nuestra hipótesis inicial de que los niveles de la cota 60 de los países del área andina corresponden, aproximadamente a los de la cota 50 de los países europeos. Esta comparación es, inclusive, válida para la participación de la mujer (columna en paréntesis), que aumenta significativamente en el área andina en el decenio 50-60. La participación de la mujer debería continuar creciendo gradualmente hasta llegar a porcentajes similares a los de la participación masculina. Esta tendencia se supone, en las proyecciones que se presentan en la tabla 5, que culmina hacia 1990 con la absoluta igualdad.





En dichas proyecciones se considera, igualmente, que el total de personas con educación postsecundaria ha estado creciendo en 1950-60 a una tasa aproximada de 7% acumulativo anual. Finalmente, se utiliza como referencia el nivel relativo en que se encontraban de acuerdo al estudio de Harbison y Myers. Los resultados se presentan en la tabla 5.

El incremento entre 1970 y 1990 se calcula proyectando los coeficientes y aplicándolos en las estimaciones de población. El resultado involucra una tasa de 6% anual. Esta tasa se puede considerar moderada a la luz de las tasas de 7% del periodo 50-60. El resultado cambiaría si se definen otros supuestos. Por ejemplo, la población masculina se sitúa alrededor del 3.5% en 1960 y es posible suponer que ese mismo nivel se podría alcanzar para la población femenina hacia 1980, pero ello sólo significaría subir en un punto (hasta 7%) el crecimiento promedio del periodo.

Antes de intentar calcular el efecto de otros supuestos, vale la pena examinar otros criterios para establecer las tendencias del desarrollo de los recursos humanos de nivel superior en los países del área andina. Uno de ellos es examinar la parte de la población activa que tiene educación de nivel superior, aunque desgraciadamente se dispone de información sólo para tres países (ver tabla 6), de ahí que no sea posible un análisis más detallado de este tipo de datos.

3. POBLACION Y MATRICULA DEL NIVEL SUPERIOR Contenido

La velocidad del crecimiento de la matrícula en la educación superior ha permitido un rápido incremento en la proporción de estudiantes por cada mil habitantes. En la primera parte de la tabla 6 se observa que los países del área andina superan levemente los cuatro alumnos por cada mil habitantes hacia 1965. En esa misma época los países seleccionados en Europa alcanzan casi el doble. Sin embargo, la comparación puede ser equívoca en la medida que las poblaciones europeas tienen una mayor proporción de personas en los estratos de mayor edad. A fin de controlar estos posibles problemas, se ha preparado la segunda parte de la tabla 7 en que se compara la matrícula con la cohorte de los 20 a los 24 años de edad. La proporción crece substancialmente (la base de comparación es menor). Los coeficientes de los países del área andina, sin embargo, crecen en menor grado que los europeos. En 1965, los países del área andina bordean los cinco alumnos por cada 100 personas en la cohorte, mientras que los países europeos suben su nivel a más de diez alumnos por cada 100 personas.





En todo caso existen claras tendencias de crecimiento en ambos lados de la tabla 7. Los niveles de los países del área andina en 1970 se asemejan a los de los países europeos en 1960, lo que contribuye a dar mayor confianza en el uso de estos países como modelo del futuro desarrollo de la educación universitaria de aquéllos. Las estimaciones de acuerdo a las tendencias de los coeficientes de escolarización se presentan en la tabla 8.





Las proyecciones de la tabla 8 constituyen una de las formas de estimar la "demanda social" por estar basadas en la presión ejercida por el número de personas que están en edad de estudiar en la universidad. Los coeficientes de escolarización se aplican a las proyecciones de población para calcular la matrícula del nivel superior de cada año. Los resultados presentados en esta hipótesis indican un crecimiento probable de 7 a 8% acumulativo anual durante el periodo. Los resultados de esta segunda hipótesis, por lo tanto, serían coincidentes con los de la primera hipótesis sobre el crecimiento de la proporción de la población mayor de 20 años que tiene alguna formación de nivel superior.

4. TENDENCIAS DE LAS MATRICULAS DEL NIVEL SUPERIOR Contenido

El examinar las tendencias históricas del crecimiento de la matrícula puede contribuir a entender mejor algunos de los supuestos de las proyecciones anteriores, así como a formular algunas hipótesis alternativas. En la tabla 9 se comparan las tasas de los países del área andina con las de los países seleccionados en Europa. El desplazamiento hacia abajo y la derecha indica una clara tendencia hacia una aceleración de las tasas de crecimiento anual. Tasas superiores al 88.5% anual en los últimos años indican claramente un ritmo más acelerado que el de las estimaciones presentadas en los puntos anteriores.

Se ha comentado en relación a los países europeos, que "la tasa de expansión disminuirá durante el periodo 1965-1975 en relación a la experiencia de la década pasada" (OCDE, 1971, p. 214). De ahí que, considerando las estimaciones de los países europeos y suponiendo un desfase de diez años, tal como en los casos anteriores, se ha podido preparar la tabla 10.

El efecto final de las estimaciones de las tasas de crecimiento de la matrícula presentadas en la tabla 10, involucra un crecimiento de 6 a 7% acumulativo anual para el periodo 1970-1990. Cabe destacar, sin embargo, que se ha tomado una hipótesis conservadora para 1965-70 en vez de alcanzar en ese periodo los niveles de los países europeos en 1960-65. Esta proyección, por lo tanto, se acerca a la hipótesis baja de los países europeos (crecimiento lineal, última columna de la tabla 10). Es probable que una hipótesis exponencial implicase un crecimiento cercano al 8% acumulativo anual.

La hipótesis tiende a ser baja, además, por no considerar la creciente participación de la mujer. En la tabla 11 se presentan algunos antecedentes al respecto.







TABLA 11

Proporción de mujeres en la educación superior

    Total de estudiantes  

País

Año

Total

Mujeres

%

Bolivia

1960

12 055

--------

--------

 

1965

16 912

4 435

26

 

1968

23 125

6 548

28

 

1969

27 352

8 030

29

 

 

 

 

 

Colombia

1960

22 660

4 258

19

 

1965

43 254

10 088

23

 

1968

64 293

------

------

 

1969

85 339

------

------

 

 

 

 

 

Chile

1960

25 452

8 928

35

 

1965

43 608

16 522

38

 

1967

57 146

23 167

41

 

1969

73 035

29 083

40

 

 

 

 

 

Ecuador

1960

9 361

1 746

19

 

1965

15 395

3 529

23

 

1968

22 637

5 686

25

 

1969

31 921

8 956

28

 

 

 

 

 

Perú

1960

30 983

7 910

26

 

1965

79 259

27 197

34

 

1967

101 099

34 552

34

 

1968

116 282

40 426

35

 

 

 

 

 

Venezuela

1960

26 477

8 220

31

 

1965

46 825

15 390

33

 

1968

70 185

------

------

 

1969

74 666

------

------

FUENTE : UNESCO, Statistical Yearbook, 1971 (pp. 356-7)


Se observa en la tabla 11 un continuo incremento de la proporción de mujeres en la matrícula total del tercer nivel. En la actualidad todos los países del área andina tendrían una proporción cercana al 35% y, en algunos casos, habrían pasado del 40%. El efecto del crecimiento de las mujeres (su proporción sube de 5 a 10% en una década) continuaría observándose por lo menos durante la década 1970-80 y probablemente quedaría completado hacia 1990. De esta manera, continuará existiendo una presión de parte de las jóvenes por lograr un acceso similar al de los varones al nivel superior de estudios.

5. LA DEMANDA ECONOMICA DE MANO DE OBRA CON NIVEL SUPERIOR Contenido

Es imposible realizar en esta oportunidad un análisis de la situación especial de las necesidades de mano de obra de cada uno de los seis países del área andina. Dados los fines de este trabajo, que son los de proporcionar algunos elementos de juicio para el debate sobre la formación de personal de nivel superior, utilizaremos el estudio realizado por la OCDE (1970) relacionando los niveles de desarrollo de diversos países y sus niveles de personal calificado.

En la tabla 12 se presenta un resumen de las principales correlaciones observadas en el estudio de la OCDE. Se constata la existencia de una alta correlación de cada uno de los niveles ocupacionales, con el producto por trabajador. Como siempre, en estos casos, no se puede afirmar nada sobre la causalidad de la relación, es decir, si los niveles educacionales observados son "requeridos" para lograr mayores niveles de desarrollo o si, simplemente, van "asociados" con dicho desarrollo. En todo caso, desde nuestra perspectiva, podemos suponer que sea cual sea la causa del desarrollo, si existe un crecimiento económico se deberá generar simultáneamente una mayor oferta de personal de nivel superior. La ecuación a utilizar en esta oportunidad para realizar las proyecciones se presenta en la tabla 13.

Los problemas para utilizar este tipo de ecuaciones en proyecciones de necesidades de recursos humanos han sido examinados en numerosas ocasiones y no es necesario repetirlos en esta oportunidad. Existen excelentes comentarios sobre las limitaciones de este estudio de la OCDE en particular (Debeauvais, 1970). Supondremos, por el momento, que los países tienden a "regresar" al promedio, y que de acuerdo con los niveles de producto por trabajador (productividad) que se estimen, en diversos momentos en el futuro, se pueden calcular los profesionales y técnicos necesarios en cada ocasión. Las tasas de crecimiento de estos profesionales y técnicos se considerarían representativas del crecimiento de toda la educación superior. En la tabla 14 se presentan los niveles de productividad (producto por trabajador) en 1970 para los países del área andina.


Las dificultades existentes para realizar comparaciones en una moneda común, los problemas de cálculo de las cifras de cuentas nacionales y las definiciones imprecisas para clasificar las personas dentro de la población activa, hacen que las cifras de la tabla 14 tengan un valor muy relativo. Aun en las cifras de producto per cápita existen diferencias hasta de 10% con respecto, por ejemplo, a las presentadas para el mismo año en la publicación de AID (1972). Todo esto obliga a analizar los datos de la tabla con especial cuidado y a limitar la validez de las estimaciones que de ella se obtengan.

En la tabla 15 se presentan las proyecciones del PIB por trabajador, de acuerdo a una hipótesis relativamente optimista de un crecimiento de 3% acumulativo anual. En la tabla 14 se puede observar que la década del 60 al 71, el crecimiento ha sido igual o menor de 2.7%; pero si se acepta la idea de la aceleración del crecimiento a medida que se alcanzan niveles más altos de desarrollo, la cifra de 3% puede también ser aceptada, tentativamente, como una hipótesis de trabajo a ser revisada más adelante por quien lo desee. Lo interesante es que, aun con esta hipótesis optimista, el número de personas ocupadas como profesionales y técnicos sólo aumentaría en un 5.2% en el periodo 1970-90. Esta cifra es considerablemente menor que las tasas de crecimiento proyectadas anteriormente (ver tablas 6, 8 y 10).

6. MATRICULA DEL NIVEL SUPERIOR Y PRODUCTO NACIONAL Contenido

Otra manera de relacionar la demanda económica con la matrícula de la educación superior, se presenta para los países de la OCDE en la tabla 16. Los puntos en blanco representan la situación en los años 1955-56 y los puntos negros la situación en 1965-66. La línea curva que se ajusta (a mano alzada) a la nube de puntos constituye una forma de estimar las tasas de escolarización del tercer nivel (se pueden dibujar otras). Los resultados de aplicar esa curva a los países del área andina, se presentan en la tabla 17.







Como en el caso anterior, se ha supuesto un crecimiento del PNB per cápita de 3% acumulativo anual. La tasa de crecimiento de la matrícula de nivel superior para los veinte años del periodo 70-90 es, en este caso, de 5.2% acumulativo anual. Conviene destacar, sin embargo, que de acuerdo a la función utilizada para realizar las estimaciones, en el año 1970 sólo debería existir una matrícula de 301000 alumnos cuando en realidad existen 499 900 (ver tabla 8). Esto indicaría que en promedio, estos países tienen actualmente una mayor proporción de alumnos de nivel superior que la que han tenido los países de la OCDE para lograr los correspondientes niveles de PNB per cápita. Estas estimaciones confirmarían, sin embargo, el ritmo de crecimiento calculado en el punto anterior para el periodo 1970-90. En otras palabras, a no ser que se produjera una aceleración considerable del ritmo de crecimiento de la economía, se debería producir un desequilibrio con el ritmo de crecimiento de la matrícula universitaria en relación a la población.

Sin embargo, estas proyecciones consideran la situación a que han llegado otros países, es decir, si los países que sirven de modelo, que determinan la parte superior de la función, están utilizando el personal especializado con poca eficiencia, ello se va a reflejar también en nuestras proyecciones. Conviene recordar que en este tipo de proyección, la demanda económica por trabajador con formación de nivel superior queda determinada, en parte, por lo que el sistema educacional ha producido anteriormente. Estas características de las proyecciones agregan un nivel de incertidumbre a todo este ejercicio. El actual nivel de conocimiento del proceso de desarrollo social, desgraciadamente, no permite superar estos niveles de precisión y sólo cabe advertir, a los que los usen, de los múltiples tipos de errores a que están sujetas las cifras. De allí que se hayan intentado diversos enfoques. Se espera que al compararlos sea posible obtener alguna mejor perspectiva para prever cursos adecuados de acción.


En los párrafos siguientes examinaremos si los ritmos de crecimiento estimados son factibles, tanto desde el punto de vista de los alumnos que terminan el nivel secundario, como desde el punto de vista de los recursos financieros que se dedican a la educación y de los recursos académicos que determinan la calidad que se pueda ofrecer en el nivel superior.

7. MATRICULA DEL NIVEL SUPERIOR Y EGRESADOS DEL NIVEL MEDIO Contenido

En la primera parte de la tabla 18 se presenta una comparación, en el año 1970, de los alumnos del último grado de educación media y los del primer año de la educación superior. Dependiendo del ritmo de expansión del tercer nivel, existen relaciones de 3 :1 en el caso menos favorable hasta relaciones de casi 1 :1 en el más favorable. En el futuro seria difícil mantener relaciones cercanas a 1 :1, es decir, que todos los egresados del nivel medio ingresen a la universidad. Es por esto que para el año 1990 se supone una relación de 2 :1, es decir, que la mitad de los alumnos del último curso del nivel medio podrían seguir estudios en el nivel superior. Esta hipótesis de trabajo es relativamente optimista ya que en muchos países desarrollados ingresan hoy a la universidad uno de cada tres o cuatro graduados del nivel medio.

Con la estimación del primer curso del nivel superior es posible calcular la matrícula total suponiendo que se mantienen las actuales tasas de promoción, repetición y deserción de dicho nivel. Los resultados de la estimación se presentan en la última columna de la tabla 18. Es posible observar que estas cifras superan considerablemente las estimaciones de la tabla 8, en que se habían registrado las proyecciones más altas hasta el momento. Se puede concluir, por tanto, que desde el punto de vista de la disponibilidad de alumnos graduados del nivel medio, no habría problemas para cumplir con tasas de crecimiento de 7 y 8 % acumulativo anual.

Las estimaciones de la tabla 18, por su parte, constituyen otra manera de estimar la presión social por ingresar a la educación superior. Se puede anticipar, por lo tanto, que existirá, desde este punto de vista, una presión por crecer a una tasa cercana al 9% acumulativo anual. Esta presión es especialmente fuerte ya que se trata de alumnos que están en condiciones de pedir ingreso a la universidad y que no encuentran ocupaciones en la medida que existe un fuerte nivel de desempleo en el mercado de trabajo. Aquí se puede generar un serio círculo vicioso : en la medida que el mercado no atrae a los egresados del nivel medio, éstos presionan por estudios de nivel superior y es necesario dedicar a éste recursos que podrían haber generado el mayor nivel de empleo que reduciría la presión por ingresar a la universidad.


Las tasas de escolarización del nivel secundario para 1990, implícitas en las proyecciones anteriores, se presentan en la tabla 9. Ellas equivaldrían a las tasas que hoy tienen los países más adelantados de Europa. Parece razonable que, en un periodo de veinte años, los países del área andina alcancen niveles similares.

8. FINANCIAMIENTO DE LAS HIPOTESIS DE EXPANSION DEL NIVEL SUPERIOR Contenido

Una segunda forma de controlar las estimaciones anteriores consiste en calcular su probable impacto en el total de recursos que se destinan al sector educación. En la tabla 20 se presenta una versión preliminar de este tipo de estimación.

En las notas de la tabla 20 se describen las diversas hipótesis de crecimiento del PNB, de la distribución por niveles y crecimiento de la matrícula y de los costos por alumno en que están basadas las estimaciones de recursos financieros. Existen otras hipótesis implícitas que no se comentan. Sería necesario realizar un análisis de sensibilidad para establecer cuáles de los diversos supuestos afectan en mayor medida al total de los gastos destinados a educación y a la proporción del PNB que ellos representan. Restricciones de tiempo y espacio impiden hacerlo en esta oportunidad.

El no tomar en cuenta la tendencia existente hacia la igualdad de los costos en los diversos niveles podría constituir, quizá, una de las objeciones más serias a esta estimación. En los países más desarrollados la relación entre el costo de primaria y el de la universidad no va más allá de cinco veces, mientras que en los menos desarrollados puede llegar hasta a cien o más veces. En la tabla 19 se han mantenido relaciones de veinte veces que podrían no parecer realistas hacia 1990. Sin embargo, si se acepta que dichas redistribuciones son más bien internas, es decir, dentro del total de recursos asignados al sector educación, su efecto total en el por ciento del PNB sería relativamente pequeño.


Las estimaciones de la tabla 20 señalan que hacia 1990 sería necesario dedicar un 7 u 8% del PNB a la educación, si se desea atender niveles de matrícula del nivel superior como los calculados en la tabla 8. Dichos porcentajes corresponden a los que tendrían los países del grupo III (ver tabla 2) y del grupo IV hacia 1980 y, por ende, se puede considerar que es factible financiar la educación en esa magnitud. Sería necesario, evidentemente, cambiar en forma sustancial los actuales patrones de asignación de los recursos, que se presentan en la primera columna de la tabla 20.



Conviene recordar que los supuestos de crecimiento del producto son relativamente optimistas (6%), pero que estas cifras han sido alcanzadas en América Latina, en los últimos tiempos al menos por Panamá, México y Brasil. Si se cambia el marco de referencia en forma substancial, es obvio que los supuestos se deberían revisar cuidadosamente.

9. LOS PROFESORES Y LA DISTRIBUCION DE LA MATRICULA POR ESPECIALIDADES Contenido

La tercera y última restricción a considerar en esta oportunidad se refiere a la posibilidad de que se pueda disponer del número adecuado de profesores para atender una matrícula creciente. Este control tiene especial importancia en la medida que ya se critica severamente los niveles de excelencia académica de muchas facultades. Las necesidades de profesores están estrechamente relacionadas con la distribución de la matrícula por especialidades y es conveniente analizar ésta en primer lugar. Los resultados se presentan en la tabla 21.

Existen carreras que se pueden ubicar en diversas especialidades, por ejemplo los profesores de ciencias pueden quedar ubicados en ciencias naturales o en educación; los abogados en humanidades o en ciencias sociales; los estadísticos en ciencias exactas o sociales; los estudiantes de química y farmacia pueden quedar en ciencias o en medicina y así sucesivamente. Todo esto dificulta el análisis de la tabla 21. Los países de la OCDE tenían por esa misma época 20 y 30% de sus estudiantes en ciencia y tecnología, lo cual podría indicar la necesidad de algún incremento de ingeniería y ciencias naturales de los países andinos, pero ello no constituiría un cambio marcado salvo en uno o dos casos (y una vez que se estableciera una clasificación adecuada de las carreras). En todo caso, los países de la OCDE vienen reduciendo sus porcentajes a partir del comienzo de la década del 60. La reducción se produjo inicialmente en tecnología, pero luego también afectó a las ciencias puras (OCDE, 1971, p. 129).


Medicina constituye la disciplina que ha variado en mayor grado en los países de la OCDE, bajando de 20% a 15% entre 1955 y 1965. Muchas razones tienden a explicar este cambio, entre ellas los sistemas de cuotas de entrada y protección de los salarios de los grupos profesionales; la longitud de los estudios y requisitos que sólo pueden financiar personas de altos recursos; la ampliación de los estudios universitarios a disciplinas no estrictamente profesionales y, probablemente, los costos de este tipo de estudios. En todo caso esa tendencia significaría que los porcentajes existentes en los países del área andina no deberían modificarse substancialmente.

Las humanidades han subido en los países de la OCDE desde 20% en 1955 a 24% en 1965. Un buen número de esos países se acerca al 40%. La comparación es difícil, especialmente en lo que se refiere a educación (pedagogía) ya que en los países del área andina se está atendiendo a una población creciente, mientras que en los países de la OCDE se trata de una población relativamente estable o que varía con mucha lentitud. Es probable, sin embargo, que hacia fines de nuestro periodo de proyección la población sea también más estable en el área andina y pueda ser posible reducir el porcentaje actualmente dedicado a educación.

Leyes ha declinado en los países de la OCDE desde el 15% en 1955 a 10% en 1965, pero las ciencias sociales han aumentado de 11 a 15% en igual periodo, lo que hace mantener el grupo conjunto en un 25% de la matrícula. Dicho porcentaje corresponde en líneas generales a la distribución de los países del área andina que se presentan en la tabla 21. Puede ser, sin embargo, que sea necesario considerar un cambio interno similar al que se observara en los países de la OCDE.

Si bien los cambios que se podrían producir en la distribución por disciplinas no parecen ser de gran magnitud, pueden tener un gran efecto a corto plazo, en términos de los ajustes que es necesario hacer para producir una expansión y luego continuar en un nivel dado. La tabla 22 permite examinar la situación en el año 1969, tanto en términos de los académicos como en relación a candidatos potenciales, es decir, a los que están siguiendo estudios de nivel superior en el extranjero.


Si se supone que los estudiantes dedican tres años a sus estudios en el exterior y que no existe un incremento en su número, se podría suponer que habría unas 90 000 personas formadas en el extranjero que podrían tener una responsabilidad académica en sus respectivos países en el periodo 1970-1990. Esta cifra corresponde, aproximadamente, a la mitad de las necesidades de expansión de las facultades de las universidades en la hipótesis de un crecimiento de 7%. Es probable, por lo tanto, que no sea la disponibilidad de profesores el factor que permita limitar la expansión de la matrícula del tercer nivel. Sin duda, se podrán producir desajustes en determinadas especialidades, probablemente en áreas especializadas y en los niveles de investigación o de formación de estudiantes de nivel doctoral, pero no se debería producir déficit en la mayor parte de las disciplinas.

10. CONCLUSIONES Contenido

La expansión de la educación de nivel superior ha sido usualmente subestimada. La tabla 1 permitió ver diversos casos en que países europeos habían quedado finalmente por encima de sus predicciones de matrícula. En la tabla 23 se presentan las cinco estimaciones hechas para los países del área andina en función de diversos criterios. La falta de tiempo no permitió realizar proyecciones en función de estudios específicos por profesiones como los realizados para Chile (Schiefelbein, 1972b).

La proyección alta, en función de los egresados del nivel medio, es casi dos veces mayor que la proyección baja, en función de la demanda de personal con formación superior para la fuerza de trabajo.

Las proyecciones se pueden ver afectadas por diversos cambios institucionales. La aplicación de políticas de educación permanente, estudiantes de tiempo parcial, las universidades abiertas o del aire y las universidades por correspondencia pueden introducir cambios violentos en todas las relaciones examinadas. Si el futuro desarrollo se basa en una explotación intensiva de los recursos naturales, especialmente de la agricultura, o si la química del cerebro permite un cambio del proceso educacional también, los resultados que aquí se examinan tendrán increíbles márgenes de error. Es necesario tener presente que las cifras basadas en tendencias históricas sólo tienen algún valor cuando dichas relaciones mantienen en alguna medida su vigencia.


Entre la proyección alta, un 8.8%, y la baja, un 5.2%, queda un margen relativamente amplio. Por problemas de espacio sólo se ha analizado una alternativa intermedia desde el punto de vista de los recursos. La proyección de la tabla 8 involucra un incremento de la proporción de los recursos del PNB dedicados a educación, desde un 4 a 5%, hasta un 6 a 8% (ver tabla 20). Como se comentara anteriormente, estos niveles no son fáciles de alcanzar pero tampoco representan un imposible. En otras palabras, la variable financiamiento no permite descartar a priori el lograr el crecimiento de la matrícula calculado en la tabla 8, o incluso los niveles que sugeriría el desarrollo de la educación media. Por lo demás esas tasas ya han sido alcanzadas por algunos de los países en el pasado, como se demuestra en la tabla 10.

Es importante recordar que si se producen desequilibrios entre la demanda económica y la expansión del nivel superior, pueden ocurrir diversos procesos de ajuste. En un caso, por ejemplo, el personal calificado podría pasar a ocupar puestos que requieren una menor calificación, desplazando a su vez a ese personal a ocupaciones de menor nivel; muchos profesionales pueden emigrar a otros países o generar nuevos empleos en la medida que no acepten trabajar en puestos de menor nivel y tengan capacidad empresarial. Por otra parte, si la presión social por ingresar a la educación superior no queda satisfecha, podrán aparecer universidades privadas, academias y cursos que ofrezcan dar la formación superior a que aspiran, es decir, un "mercado negro" de formación superior.

Muchas otras variables intervienen en el proceso a través del cual cada sociedad determina qué número de alumnos pasará por su educación de nivel superior. El proceso, sin embargo, no ha sido estudiado con suficiente detenimiento y se conoce muy poco de la forma en que opera. Es este déficit en la investigación el que obliga a sobresimplificar su estudio. No tiene sentido complicar demasiado el análisis cuando las relaciones no han sido caracterizadas ni siquiera en forma aproximada. Se sabe, por ejemplo, que al nivel superior llegan, en general, alumnos que provienen de familias de los niveles socioeconómicos más altos de la sociedad. ¿Serán capaces de lograr la expansión de la universidad para todos ellos? ¿Qué pasará cuando la expansión del nivel medio introduzca una mayor competencia por el ingreso a la universidad y los hijos de grupos de influencia puedan quedar al margen de los estudios de nivel superior? ¿Cómo afectará la asignación de recursos el desarrollo de una opinión pública más atenta que considere que el costo por alumno de nivel superior sólo debe ser pocas veces mayor que el costo del alumno de primaria? Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta basada en investigaciones confiables y por ende es necesario, por el momento, barajar las hipótesis que parezcan más adecuadas en cada situación.

El estudio del futuro está siendo objeto de mayor sistematización. Es de esperar que futuros estudios permitan disponer de un mejor marco de referencia. Las hipótesis presentadas más arriba no tienen más valor que el que le asigne cada lector. Se presentan como un punto de partida para el análisis y no como un producto final. Cada cual puede definir nuevos conjunto de supuestos y calcular los resultados correspondientes. Es posible que la metodología diseñada en esta oportunidad pueda ser de utilidad para quienes deseen calcular esos resultados.

REFERENCIAS Contenido

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