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INTRODUCCIÓN Contenido
Los elementos de juicio para examinar la situación actual de la oferta y la demanda de educación
superior son de difícil acceso. En cada país se han realizado diversos estudios, pero están
dispersos y no es posible utilizarlos sin realizar un esfuerzo apreciable. Como alternativa se intenta presentar
en este trabajo algunas cifras comparativas de la situación actual y de algunas hipótesis de evolución.
Dichas cifras no tendrán otro valor que el servir de puntos de referencia para al discusión de los
temas de fondo, es decir, los tipos de profesionales que se deben formar tanto para atender a las demandas del
desarrollo interno como a las exigencias derivadas de la integración; las modalidades de coordinación
que adopten las universidades en el logro de tal objetivo y las relaciones que para ello se establezcan con los
órganos de integración y las autoridades nacionales.
En las páginas siguientes se utilizará especialmente el término Educación Superior
como toda aquella educación postsecundaria destinada a preparar profesionales y técnicos de alto
nivel de calificación. La educación universitaria constituye, en el hecho, la mayor parte de la educación
superior del área andina, pero existen cursos no universitarios incluidos dentro de las cifras que se presentan
más adelante.
No se espera lograr una gran precisión en las estimaciones. La tabla 1 presenta una comparación de
las estimaciones, realizadas a mediados de los años sesenta, del volumen que alcanzaría el nivel
superior en 1970 en diversos países de la OCDE. Las estimaciones tienden a quedarse cortas hasta en más
del 30% y el rango de diferencias es bastante amplio. Si se considera que en el caso de Francia, por ejemplo, dichas
estimaciones están basadas en un complejo mecanismo de planificación indicativa y en un gran control
del estado en el desarrollo de la educación superior, se debe concluir que es muy difícil esperar
tener una mejor suerte en esta ocasión en que se intenta realizar un ejercicio similar sin los medios disponibles
en el proceso de planificación francés. La tabla 1 está destinada a recordarnos permanentemente
las limitaciones de las cifras que se presentan en las tablas siguientes.
Inicialmente se examinará la demanda por ingresar a la universidad, examinando la población con nivel
universitario y la proporción de la cohorte de edad correspondiente que está matriculada en la universidad.
Más adelante se considerarán las tendencias del crecimiento de las matrículas de la educación
superior. Estas estimaciones se realizarán de acuerdo a modelos observados en otros países más
desarrollados. Para la selección de esos países usados como referencia se considerará el trasfondo
cultural, tamaño y, especialmente, el nivel de desarrollo económico, medido por el producto nacional
per cápita, logrado por los países del área andina en el decenio 1960-1970 y el del decenio
1950-1960 de los países utilizados como modelos.
Las diversas hipótesis se confrontarán con las disponibilidades de postulantes graduados de secundaria
y con los recursos relativos que tendrían que asignar los países al nivel superior, a fin de examinar
la factibilidad de las diversas tendencias. Finalmente, se examinará la disponibilidad de profesores que
puedan atender a la masa de estudiantes que debería ser atendida en el futuro.
A continuación se intentará estimar la demanda de recursos humanos que plantea el desarrollo económico,
a fin de compararla con las otras estimaciones del crecimiento de la educación superior. En este caso se
utilizarán las cunas ajustadas en un estudio de la OCDE para 40 países.

1. LA SITUACION INICIAL Contenido
Los seis países del área andina se agrupan en los grupos intermedios de la clasificación desarrollada
por Harbison y Myers (1964). En el Nivel II, junto con 21 países, se encontraban en 1960, Bolivia, Colombia,
Ecuador y Perú. En el nivel III se ubicaban Venezuela, Chile y otros 19 países. En los grupos I y
IV quedaban 17 y 16 países, respectivamente. Estas clasificaciones,. como cualesquiera otras, pueden ser
objeto de profundas críticas. Colombia, con 263 dólares de producto nacional per cápita, queda
más abajo que Perú y Ecuador, que tienen 179 y 189, respectivamente, aun cuando las tasas de escolaridad,
en el nivel universitario (con respecto al grupo de 20 a 24 años) favorecen a Perú con respecto a
los otros dos y a Ecuador con respecto a Colombia. Sin embargo la tabla 2, en que se presenta una versión
abreviada de las tablas originales preparadas por Harbison y Myers, permite ubicar a los países del área
andina en ciertos niveles generales de desarrollo de los sistemas educacionales al comienzo de la década
del 60.
El "índice compuesto", usado por Harbison y Myers, no es más que el resultado de sumar
la tasa de escolaridad en el segundo nivel, más 5 veces la tasa del tercer nivel. Sin embargo, si se observan
los promedios de cada uno de los grupos, se constatan diferencias significativas y consistentes en los indicadores
socioeconómicos. En el nivel II, el producto per cápita promedio es de 182 dólares mientras
que en el nivel III es de 380 dólares. En el nivel II el 65% de la población trabaja en agricultura,
mientras que sólo lo hace el 52% en el nivel siguiente. Se dedica a educación el 2.1% del PNB en
el nivel II y 3.1% en el otro.
Harbison y Myers señalan que en el nivel II se dispone de personal para llenar los puestos de la administración
pública, de profesores del nivel primario y de empleados de oficina. Los abogados empiezan a tener ciertos
problemas para encontrar puestos adecuados a sus aspiraciones. Se observan serias dificultades, en cambio, para
obtener personal científico, profesional y técnico. Las mayores dificultades se observan en las categorías
para-profesionales, tales como técnicos en ingeniería y agricultura, personal paramédico,
profesores secundarios, supervisores industriales y obreros calificados expertos. Una cierta cantidad de este tipo
de personal se debe reclutar en el extranjero, especialmente cuando se inicia un proceso tecnológico diferente
de los tradicionales. Personal extranjero también se desempeña en los altos niveles de gerencia para
los cuales el personal local tiene pocas oportunidades de entrenamiento. La mayor parte de los egresados de las
universidades y de la enseñanza media encuentra su ocupación en los establecimientos comerciales
e industriales; existen, por otra parte, bastantes oportunidades para que los buenos alumnos del nivel medio ingresen
a las universidades.


Na= No se cuenta con ellas
Las universidades en el nivel II cuentan casi exclusivamente con profesores de tiempo parcial, disponen de bibliotecas
y laboratorios relativamente inadecuados y, en muchos casos, se produce una fragmentación de las instituciones
en un sinnúmero de pequeñas escuelas o facultades que funcionan con absoluta autonomía. Los
ingenieros o los doctores superan a sus respectivos técnicos en una relación de uno a tres, cuando
la relación óptima podría ser la inversa. Las razones son obvias : las carreras intermedias
no gozan de un prestigio comparable al que dan las carreras tradicionales, ni proporcionan ingresos cercanos a
los de aquéllas. Son los incentivos que la sociedad asigna a cada ocupación los que desalientan la
preparación en niveles técnicos.
En el nivel III la tasa de escolarización en la enseñanza media es casi el doble de la que existe
en el nivel II. La tasa en la educación superior es aquí tres veces la del nivel II. Estos países,
semiavanzados, producen todo el personal de nivel superior que necesitan con excepción de ciertos tipos
de personal científico y técnico. En general, exportan algunos de sus técnicos a países
menos desarrollados. A pesar de todo, los niveles de calificación de su mano de obra de alto nivel queda
por debajo de los de los países desarrollados.
La mayor parte de los países del nivel III están relativamente avanzados en su desarrollo industrial
y han dejado de ser predominantemente agrícolas. Los transportes, energía y las comunicaciones están
bastante bien desarrolladas, aunque en algunos casos se presentan problemas cuando se intenta un rápido
crecimiento de la economía. Muchos de estos países están creciendo con bastante mayor rapidez
que los del nivel II. Las limitaciones en el acceso a la educación superior, la aglomeración de alumnos
y, como consecuencia, el más pobre nivel de formación, han llevado a algunos alumnos a estudiar en
el extranjero o a repetir allí estudios de nivel equivalente. Si bien la proporción es casi insignificante
en comparación con el nivel II, es una situación reveladora de algunos de los problemas que existirían
en este nivel III.
En algunos de estos países semiavanzados existen algunos programas de graduados (nivel de doctorado) especialmente
en ciencias o tecnología. Si bien son programas para un número muy reducido de participantes, denotan
la aparición del cuarto nivel de educación que se observa en casi todos los países más
avanzados. Y aunque no pueden desarrollar su propia ciencia y tecnología, dichos países buscan entrenar
personal que tenga acceso a las nuevas investigaciones y sea capaz de adaptar los descubrimientos e innovaciones
a la realidad de sus propias sociedades. El prestigio de la investigación y los correspondientes salarios
permiten atraer suficientes candidatos para este tipo de formación. Los puestos gubernamentales empiezan
a tener menor impacto en el mercado de trabajo y en muchas ocasiones no pueden competir con las mejores condiciones
de trabajo ofrecidas por la industria privada. En muchos casos, sin embargo, es posible combinar puestos gubernamentales
con dedicación de tiempo parcial a la universidad. El número de profesores universitarios de tiempo
completo, por su parte, representa una proporción bastante importante en muchas de las universidades de
este nivel III.
Si bien esta clasificación en niveles, elaborada por Harbison y Myers, deja mucho que desear, es la que
mejor se adapta a estudios sobre niveles de desarrollo de la educación. En función de ella se puede
establecer nuestra hipótesis fundamental : supondremos que los países de cada nivel alcanzan las
características educacionales de los países del siguiente nivel con un desfase de 10 años.
Esta hipótesis (otros pueden adoptar otras) permitirá estimar las características que los
seis países en estudio tendrán en 1980 y 1990, de acuerdo a las características que un conjunto
de otros países más desarrollados tenían en 1970, y a las que se espera tengan en 1980.
Para los cuatro países del área andina que aparecen en el nivel II, se han seleccionado como países
de referencia a : España, Portugal, Grecia e Italia, que aparecen en el nivel III en la tabla 2. Los otros
dos países, Chile y Venezuela, tendrán a Finlandia y a Francia como modelos de desarrollo. En la
elección de los países "modelos" se ha considerado, hasta donde es posible, el pertenecer
a una cultura "latina", tamaño del país y su población, concentración geográfica,
modalidades de gobierno y de inversión similares, y niveles de ingreso per cápita en 1950 similares
a los que logran los países del área andina en 1960. Los resultados en las diversas dimensiones no
son completamente satisfactorios como es posible ver para la dimensión "nivel de desarrollo" en
la tabla 3 pero permitirán tener algún punto de referencia al lanzarse al vacío del futuro.
Francia, Italia y España tienen una ventaja adicional por el hecho de haber ofrecido educación universitaria
para todo graduado del nivel secundario que lo deseara.
En todo caso los lectores podrán fácilmente calcular los resultados para otros conjuntos de hipótesis
que las que se proponen en este trabajo. Se trata de iniciar una discusión y no de proponer "la"
solución precisa que logrará en el futuro la educación superior del área andina.
2. INVENTARIO DEL CAPITAL HUMANO Contenido
Uno de los más importantes indicadores del nivel de desarrollo de los recursos humanos de un país,
se obtiene comparando la población total con los que han completado el tercer nivel del sistema educacional.
Este indicador nos da una idea de la mano de obra de mayor calificación dentro. del país. Desgraciadamente
sólo se dispone de información comparable de este tipo para un número reducido de países.
Esto se debe a que esta información se obtiene de los datos recolectados en los censos de población
y no siempre coinciden las fechas en que éstos se realizan. Los datos disponibles para los países
del área andina y los países seleccionados para la comparación se presentan en la tabla 4.
Los resultados de la tabla 4 tienden a demostrar nuestra hipótesis inicial de que los niveles de la cota
60 de los países del área andina corresponden, aproximadamente a los de la cota 50 de los países
europeos. Esta comparación es, inclusive, válida para la participación de la mujer (columna
en paréntesis), que aumenta significativamente en el área andina en el decenio 50-60. La participación
de la mujer debería continuar creciendo gradualmente hasta llegar a porcentajes similares a los de la participación
masculina. Esta tendencia se supone, en las proyecciones que se presentan en la tabla 5, que culmina hacia 1990
con la absoluta igualdad.


En dichas proyecciones se considera, igualmente, que el total de personas con educación postsecundaria ha
estado creciendo en 1950-60 a una tasa aproximada de 7% acumulativo anual. Finalmente, se utiliza como referencia
el nivel relativo en que se encontraban de acuerdo al estudio de Harbison y Myers. Los resultados se presentan
en la tabla 5.
El incremento entre 1970 y 1990 se calcula proyectando los coeficientes y aplicándolos en las estimaciones
de población. El resultado involucra una tasa de 6% anual. Esta tasa se puede considerar moderada a la luz
de las tasas de 7% del periodo 50-60. El resultado cambiaría si se definen otros supuestos. Por ejemplo,
la población masculina se sitúa alrededor del 3.5% en 1960 y es posible suponer que ese mismo nivel
se podría alcanzar para la población femenina hacia 1980, pero ello sólo significaría
subir en un punto (hasta 7%) el crecimiento promedio del periodo.
Antes de intentar calcular el efecto de otros supuestos, vale la pena examinar otros criterios para establecer
las tendencias del desarrollo de los recursos humanos de nivel superior en los países del área andina.
Uno de ellos es examinar la parte de la población activa que tiene educación de nivel superior, aunque
desgraciadamente se dispone de información sólo para tres países (ver tabla 6), de ahí
que no sea posible un análisis más detallado de este tipo de datos.
3. POBLACION Y MATRICULA DEL NIVEL SUPERIOR Contenido
La velocidad del crecimiento de la matrícula en la educación superior ha permitido un rápido
incremento en la proporción de estudiantes por cada mil habitantes. En la primera parte de la tabla 6 se
observa que los países del área andina superan levemente los cuatro alumnos por cada mil habitantes
hacia 1965. En esa misma época los países seleccionados en Europa alcanzan casi el doble. Sin embargo,
la comparación puede ser equívoca en la medida que las poblaciones europeas tienen una mayor proporción
de personas en los estratos de mayor edad. A fin de controlar estos posibles problemas, se ha preparado la segunda
parte de la tabla 7 en que se compara la matrícula con la cohorte de los 20 a los 24 años de edad.
La proporción crece substancialmente (la base de comparación es menor). Los coeficientes de los países
del área andina, sin embargo, crecen en menor grado que los europeos. En 1965, los países del área
andina bordean los cinco alumnos por cada 100 personas en la cohorte, mientras que los países europeos suben
su nivel a más de diez alumnos por cada 100 personas.


En todo caso existen claras tendencias de crecimiento en ambos lados de la tabla 7. Los niveles de los países
del área andina en 1970 se asemejan a los de los países europeos en 1960, lo que contribuye a dar
mayor confianza en el uso de estos países como modelo del futuro desarrollo de la educación universitaria
de aquéllos. Las estimaciones de acuerdo a las tendencias de los coeficientes de escolarización se
presentan en la tabla 8.


Las proyecciones de la tabla 8 constituyen una de las formas de estimar la "demanda social" por estar
basadas en la presión ejercida por el número de personas que están en edad de estudiar en
la universidad. Los coeficientes de escolarización se aplican a las proyecciones de población para
calcular la matrícula del nivel superior de cada año. Los resultados presentados en esta hipótesis
indican un crecimiento probable de 7 a 8% acumulativo anual durante el periodo. Los resultados de esta segunda
hipótesis, por lo tanto, serían coincidentes con los de la primera hipótesis sobre el crecimiento
de la proporción de la población mayor de 20 años que tiene alguna formación de nivel
superior.
4. TENDENCIAS DE LAS MATRICULAS DEL NIVEL SUPERIOR
Contenido
El examinar las tendencias históricas del crecimiento de la matrícula puede contribuir a entender
mejor algunos de los supuestos de las proyecciones anteriores, así como a formular algunas hipótesis
alternativas. En la tabla 9 se comparan las tasas de los países del área andina con las de los países
seleccionados en Europa. El desplazamiento hacia abajo y la derecha indica una clara tendencia hacia una aceleración
de las tasas de crecimiento anual. Tasas superiores al 88.5% anual en los últimos años indican claramente
un ritmo más acelerado que el de las estimaciones presentadas en los puntos anteriores.
Se ha comentado en relación a los países europeos, que "la tasa de expansión disminuirá
durante el periodo 1965-1975 en relación a la experiencia de la década pasada" (OCDE, 1971,
p. 214). De ahí que, considerando las estimaciones de los países europeos y suponiendo un desfase
de diez años, tal como en los casos anteriores, se ha podido preparar la tabla 10.
El efecto final de las estimaciones de las tasas de crecimiento de la matrícula presentadas en la tabla
10, involucra un crecimiento de 6 a 7% acumulativo anual para el periodo 1970-1990. Cabe destacar, sin embargo,
que se ha tomado una hipótesis conservadora para 1965-70 en vez de alcanzar en ese periodo los niveles de
los países europeos en 1960-65. Esta proyección, por lo tanto, se acerca a la hipótesis baja
de los países europeos (crecimiento lineal, última columna de la tabla 10). Es probable que una hipótesis
exponencial implicase un crecimiento cercano al 8% acumulativo anual.
La hipótesis tiende a ser baja, además, por no considerar la creciente participación de la
mujer. En la tabla 11 se presentan algunos antecedentes al respecto.


TABLA 11
Proporción de mujeres en la educación superior
| |
|
Total de estudiantes |
|
|
País
|
Año
|
Total
|
Mujeres
|
%
|
|
Bolivia
|
1960
|
12 055
|
--------
|
--------
|
|
|
1965
|
16 912
|
4 435
|
26
|
|
|
1968
|
23 125
|
6 548
|
28
|
|
|
1969
|
27 352
|
8 030
|
29
|
|
|
|
|
|
|
|
Colombia
|
1960
|
22 660
|
4 258
|
19
|
|
|
1965
|
43 254
|
10 088
|
23
|
|
|
1968
|
64 293
|
------
|
------
|
|
|
1969
|
85 339
|
------
|
------
|
|
|
|
|
|
|
|
Chile
|
1960
|
25 452
|
8 928
|
35
|
|
|
1965
|
43 608
|
16 522
|
38
|
|
|
1967
|
57 146
|
23 167
|
41
|
|
|
1969
|
73 035
|
29 083
|
40
|
|
|
|
|
|
|
|
Ecuador
|
1960
|
9 361
|
1 746
|
19
|
|
|
1965
|
15 395
|
3 529
|
23
|
|
|
1968
|
22 637
|
5 686
|
25
|
|
|
1969
|
31 921
|
8 956
|
28
|
|
|
|
|
|
|
|
Perú
|
1960
|
30 983
|
7 910
|
26
|
|
|
1965
|
79 259
|
27 197
|
34
|
|
|
1967
|
101 099
|
34 552
|
34
|
|
|
1968
|
116 282
|
40 426
|
35
|
|
|
|
|
|
|
|
Venezuela
|
1960
|
26 477
|
8 220
|
31
|
|
|
1965
|
46 825
|
15 390
|
33
|
|
|
1968
|
70 185
|
------
|
------
|
|
|
1969
|
74 666
|
------
|
------
|
FUENTE : UNESCO, Statistical Yearbook, 1971 (pp. 356-7)
Se observa en la tabla 11 un continuo incremento de la proporción de mujeres en la matrícula total
del tercer nivel. En la actualidad todos los países del área andina tendrían una proporción
cercana al 35% y, en algunos casos, habrían pasado del 40%. El efecto del crecimiento de las mujeres (su
proporción sube de 5 a 10% en una década) continuaría observándose por lo menos durante
la década 1970-80 y probablemente quedaría completado hacia 1990. De esta manera, continuará
existiendo una presión de parte de las jóvenes por lograr un acceso similar al de los varones al
nivel superior de estudios.
5. LA DEMANDA ECONOMICA DE MANO DE OBRA CON NIVEL SUPERIOR
Contenido
Es imposible realizar en esta oportunidad un análisis de la situación especial de las necesidades
de mano de obra de cada uno de los seis países del área andina. Dados los fines de este trabajo,
que son los de proporcionar algunos elementos de juicio para el debate sobre la formación de personal de
nivel superior, utilizaremos el estudio realizado por la OCDE (1970) relacionando los niveles de desarrollo de
diversos países y sus niveles de personal calificado.
En la tabla 12 se presenta un resumen de las principales correlaciones observadas en el estudio de la OCDE. Se
constata la existencia de una alta correlación de cada uno de los niveles ocupacionales, con el producto
por trabajador. Como siempre, en estos casos, no se puede afirmar nada sobre la causalidad de la relación,
es decir, si los niveles educacionales observados son "requeridos" para lograr mayores niveles de desarrollo
o si, simplemente, van "asociados" con dicho desarrollo. En todo caso, desde nuestra perspectiva, podemos
suponer que sea cual sea la causa del desarrollo, si existe un crecimiento económico se deberá generar
simultáneamente una mayor oferta de personal de nivel superior. La ecuación a utilizar en esta oportunidad
para realizar las proyecciones se presenta en la tabla 13.
Los problemas para utilizar este tipo de ecuaciones en proyecciones de necesidades de recursos humanos han sido
examinados en numerosas ocasiones y no es necesario repetirlos en esta oportunidad. Existen excelentes comentarios
sobre las limitaciones de este estudio de la OCDE en particular (Debeauvais, 1970). Supondremos, por el momento,
que los países tienden a "regresar" al promedio, y que de acuerdo con los niveles de producto
por trabajador (productividad) que se estimen, en diversos momentos en el futuro, se pueden calcular los profesionales
y técnicos necesarios en cada ocasión. Las tasas de crecimiento de estos profesionales y técnicos
se considerarían representativas del crecimiento de toda la educación superior. En la tabla 14 se
presentan los niveles de productividad (producto por trabajador) en 1970 para los países del área
andina.


Las dificultades existentes para realizar comparaciones en una moneda común, los problemas de cálculo
de las cifras de cuentas nacionales y las definiciones imprecisas para clasificar las personas dentro de la población
activa, hacen que las cifras de la tabla 14 tengan un valor muy relativo. Aun en las cifras de producto per cápita
existen diferencias hasta de 10% con respecto, por ejemplo, a las presentadas para el mismo año en la publicación
de AID (1972). Todo esto obliga a analizar los datos de la tabla con especial cuidado y a limitar la validez de
las estimaciones que de ella se obtengan.
En la tabla 15 se presentan las proyecciones del PIB por trabajador, de acuerdo a una hipótesis relativamente
optimista de un crecimiento de 3% acumulativo anual. En la tabla 14 se puede observar que la década del
60 al 71, el crecimiento ha sido igual o menor de 2.7%; pero si se acepta la idea de la aceleración del
crecimiento a medida que se alcanzan niveles más altos de desarrollo, la cifra de 3% puede también
ser aceptada, tentativamente, como una hipótesis de trabajo a ser revisada más adelante por quien
lo desee. Lo interesante es que, aun con esta hipótesis optimista, el número de personas ocupadas
como profesionales y técnicos sólo aumentaría en un 5.2% en el periodo 1970-90. Esta cifra
es considerablemente menor que las tasas de crecimiento proyectadas anteriormente (ver tablas 6, 8 y 10).
6. MATRICULA DEL NIVEL SUPERIOR Y PRODUCTO NACIONAL
Contenido
Otra manera de relacionar la demanda económica con la matrícula de la educación superior,
se presenta para los países de la OCDE en la tabla 16. Los puntos en blanco representan la situación
en los años 1955-56 y los puntos negros la situación en 1965-66. La línea curva que se ajusta
(a mano alzada) a la nube de puntos constituye una forma de estimar las tasas de escolarización del tercer
nivel (se pueden dibujar otras). Los resultados de aplicar esa curva a los países del área andina,
se presentan en la tabla 17.



Como en el caso anterior, se ha supuesto un crecimiento del PNB per cápita de 3% acumulativo anual. La tasa
de crecimiento de la matrícula de nivel superior para los veinte años del periodo 70-90 es, en este
caso, de 5.2% acumulativo anual. Conviene destacar, sin embargo, que de acuerdo a la función utilizada para
realizar las estimaciones, en el año 1970 sólo debería existir una matrícula de 301000
alumnos cuando en realidad existen 499 900 (ver tabla 8). Esto indicaría que en promedio, estos países
tienen actualmente una mayor proporción de alumnos de nivel superior que la que han tenido los países
de la OCDE para lograr los correspondientes niveles de PNB per cápita. Estas estimaciones confirmarían,
sin embargo, el ritmo de crecimiento calculado en el punto anterior para el periodo 1970-90. En otras palabras,
a no ser que se produjera una aceleración considerable del ritmo de crecimiento de la economía, se
debería producir un desequilibrio con el ritmo de crecimiento de la matrícula universitaria en relación
a la población.
Sin embargo, estas proyecciones consideran la situación a que han llegado otros países, es decir,
si los países que sirven de modelo, que determinan la parte superior de la función, están
utilizando el personal especializado con poca eficiencia, ello se va a reflejar también en nuestras proyecciones.
Conviene recordar que en este tipo de proyección, la demanda económica por trabajador con formación
de nivel superior queda determinada, en parte, por lo que el sistema educacional ha producido anteriormente. Estas
características de las proyecciones agregan un nivel de incertidumbre a todo este ejercicio. El actual nivel
de conocimiento del proceso de desarrollo social, desgraciadamente, no permite superar estos niveles de precisión
y sólo cabe advertir, a los que los usen, de los múltiples tipos de errores a que están sujetas
las cifras. De allí que se hayan intentado diversos enfoques. Se espera que al compararlos sea posible obtener
alguna mejor perspectiva para prever cursos adecuados de acción.

En los párrafos siguientes examinaremos si los ritmos de crecimiento estimados son factibles, tanto desde
el punto de vista de los alumnos que terminan el nivel secundario, como desde el punto de vista de los recursos
financieros que se dedican a la educación y de los recursos académicos que determinan la calidad
que se pueda ofrecer en el nivel superior.
7. MATRICULA DEL NIVEL SUPERIOR Y EGRESADOS DEL NIVEL MEDIO
Contenido
En la primera parte de la tabla 18 se presenta una comparación, en el año 1970, de los alumnos del
último grado de educación media y los del primer año de la educación superior. Dependiendo
del ritmo de expansión del tercer nivel, existen relaciones de 3 :1 en el caso menos favorable hasta relaciones
de casi 1 :1 en el más favorable. En el futuro seria difícil mantener relaciones cercanas a 1 :1,
es decir, que todos los egresados del nivel medio ingresen a la universidad. Es por esto que para el año
1990 se supone una relación de 2 :1, es decir, que la mitad de los alumnos del último curso del nivel
medio podrían seguir estudios en el nivel superior. Esta hipótesis de trabajo es relativamente optimista
ya que en muchos países desarrollados ingresan hoy a la universidad uno de cada tres o cuatro graduados
del nivel medio.
Con la estimación del primer curso del nivel superior es posible calcular la matrícula total suponiendo
que se mantienen las actuales tasas de promoción, repetición y deserción de dicho nivel. Los
resultados de la estimación se presentan en la última columna de la tabla 18. Es posible observar
que estas cifras superan considerablemente las estimaciones de la tabla 8, en que se habían registrado las
proyecciones más altas hasta el momento. Se puede concluir, por tanto, que desde el punto de vista de la
disponibilidad de alumnos graduados del nivel medio, no habría problemas para cumplir con tasas de crecimiento
de 7 y 8 % acumulativo anual.
Las estimaciones de la tabla 18, por su parte, constituyen otra manera de estimar la presión social por
ingresar a la educación superior. Se puede anticipar, por lo tanto, que existirá, desde este punto
de vista, una presión por crecer a una tasa cercana al 9% acumulativo anual. Esta presión es especialmente
fuerte ya que se trata de alumnos que están en condiciones de pedir ingreso a la universidad y que no encuentran
ocupaciones en la medida que existe un fuerte nivel de desempleo en el mercado de trabajo. Aquí se puede
generar un serio círculo vicioso : en la medida que el mercado no atrae a los egresados del nivel medio,
éstos presionan por estudios de nivel superior y es necesario dedicar a éste recursos que podrían
haber generado el mayor nivel de empleo que reduciría la presión por ingresar a la universidad.

Las tasas de escolarización del nivel secundario para 1990, implícitas en las proyecciones anteriores,
se presentan en la tabla 9. Ellas equivaldrían a las tasas que hoy tienen los países más adelantados
de Europa. Parece razonable que, en un periodo de veinte años, los países del área andina
alcancen niveles similares.
8. FINANCIAMIENTO DE LAS HIPOTESIS DE EXPANSION DEL NIVEL SUPERIOR
Contenido
Una segunda forma de controlar las estimaciones anteriores consiste en calcular su probable impacto en el total
de recursos que se destinan al sector educación. En la tabla 20 se presenta una versión preliminar
de este tipo de estimación.
En las notas de la tabla 20 se describen las diversas hipótesis de crecimiento del PNB, de la distribución
por niveles y crecimiento de la matrícula y de los costos por alumno en que están basadas las estimaciones
de recursos financieros. Existen otras hipótesis implícitas que no se comentan. Sería necesario
realizar un análisis de sensibilidad para establecer cuáles de los diversos supuestos afectan en
mayor medida al total de los gastos destinados a educación y a la proporción del PNB que ellos representan.
Restricciones de tiempo y espacio impiden hacerlo en esta oportunidad.
El no tomar en cuenta la tendencia existente hacia la igualdad de los costos en los diversos niveles podría
constituir, quizá, una de las objeciones más serias a esta estimación. En los países
más desarrollados la relación entre el costo de primaria y el de la universidad no va más
allá de cinco veces, mientras que en los menos desarrollados puede llegar hasta a cien o más veces.
En la tabla 19 se han mantenido relaciones de veinte veces que podrían no parecer realistas hacia 1990.
Sin embargo, si se acepta que dichas redistribuciones son más bien internas, es decir, dentro del total
de recursos asignados al sector educación, su efecto total en el por ciento del PNB sería relativamente
pequeño.

Las estimaciones de la tabla 20 señalan que hacia 1990 sería necesario dedicar un 7 u 8% del PNB
a la educación, si se desea atender niveles de matrícula del nivel superior como los calculados en
la tabla 8. Dichos porcentajes corresponden a los que tendrían los países del grupo III (ver tabla
2) y del grupo IV hacia 1980 y, por ende, se puede considerar que es factible financiar la educación en
esa magnitud. Sería necesario, evidentemente, cambiar en forma sustancial los actuales patrones de asignación
de los recursos, que se presentan en la primera columna de la tabla 20.


Conviene recordar que los supuestos de crecimiento del producto son relativamente optimistas (6%), pero que estas
cifras han sido alcanzadas en América Latina, en los últimos tiempos al menos por Panamá,
México y Brasil. Si se cambia el marco de referencia en forma substancial, es obvio que los supuestos se
deberían revisar cuidadosamente.
9. LOS PROFESORES Y LA DISTRIBUCION DE LA MATRICULA POR ESPECIALIDADES Contenido
La tercera y última restricción a considerar en esta oportunidad se refiere a la posibilidad de que
se pueda disponer del número adecuado de profesores para atender una matrícula creciente. Este control
tiene especial importancia en la medida que ya se critica severamente los niveles de excelencia académica
de muchas facultades. Las necesidades de profesores están estrechamente relacionadas con la distribución
de la matrícula por especialidades y es conveniente analizar ésta en primer lugar. Los resultados
se presentan en la tabla 21.
Existen carreras que se pueden ubicar en diversas especialidades, por ejemplo los profesores de ciencias pueden
quedar ubicados en ciencias naturales o en educación; los abogados en humanidades o en ciencias sociales;
los estadísticos en ciencias exactas o sociales; los estudiantes de química y farmacia pueden quedar
en ciencias o en medicina y así sucesivamente. Todo esto dificulta el análisis de la tabla 21. Los
países de la OCDE tenían por esa misma época 20 y 30% de sus estudiantes en ciencia y tecnología,
lo cual podría indicar la necesidad de algún incremento de ingeniería y ciencias naturales
de los países andinos, pero ello no constituiría un cambio marcado salvo en uno o dos casos (y una
vez que se estableciera una clasificación adecuada de las carreras). En todo caso, los países de
la OCDE vienen reduciendo sus porcentajes a partir del comienzo de la década del 60. La reducción
se produjo inicialmente en tecnología, pero luego también afectó a las ciencias puras (OCDE,
1971, p. 129).

Medicina constituye la disciplina que ha variado en mayor grado en los países de la OCDE, bajando de 20%
a 15% entre 1955 y 1965. Muchas razones tienden a explicar este cambio, entre ellas los sistemas de cuotas de entrada
y protección de los salarios de los grupos profesionales; la longitud de los estudios y requisitos que sólo
pueden financiar personas de altos recursos; la ampliación de los estudios universitarios a disciplinas
no estrictamente profesionales y, probablemente, los costos de este tipo de estudios. En todo caso esa tendencia
significaría que los porcentajes existentes en los países del área andina no deberían
modificarse substancialmente.
Las humanidades han subido en los países de la OCDE desde 20% en 1955 a 24% en 1965. Un buen número
de esos países se acerca al 40%. La comparación es difícil, especialmente en lo que se refiere
a educación (pedagogía) ya que en los países del área andina se está atendiendo
a una población creciente, mientras que en los países de la OCDE se trata de una población
relativamente estable o que varía con mucha lentitud. Es probable, sin embargo, que hacia fines de nuestro
periodo de proyección la población sea también más estable en el área andina
y pueda ser posible reducir el porcentaje actualmente dedicado a educación.
Leyes ha declinado en los países de la OCDE desde el 15% en 1955 a 10% en 1965, pero las ciencias sociales
han aumentado de 11 a 15% en igual periodo, lo que hace mantener el grupo conjunto en un 25% de la matrícula.
Dicho porcentaje corresponde en líneas generales a la distribución de los países del área
andina que se presentan en la tabla 21. Puede ser, sin embargo, que sea necesario considerar un cambio interno
similar al que se observara en los países de la OCDE.
Si bien los cambios que se podrían producir en la distribución por disciplinas no parecen ser de
gran magnitud, pueden tener un gran efecto a corto plazo, en términos de los ajustes que es necesario hacer
para producir una expansión y luego continuar en un nivel dado. La tabla 22 permite examinar la situación
en el año 1969, tanto en términos de los académicos como en relación a candidatos potenciales,
es decir, a los que están siguiendo estudios de nivel superior en el extranjero.

Si se supone que los estudiantes dedican tres años a sus estudios en el exterior y que no existe un incremento
en su número, se podría suponer que habría unas 90 000 personas formadas en el extranjero
que podrían tener una responsabilidad académica en sus respectivos países en el periodo 1970-1990.
Esta cifra corresponde, aproximadamente, a la mitad de las necesidades de expansión de las facultades de
las universidades en la hipótesis de un crecimiento de 7%. Es probable, por lo tanto, que no sea la disponibilidad
de profesores el factor que permita limitar la expansión de la matrícula del tercer nivel. Sin duda,
se podrán producir desajustes en determinadas especialidades, probablemente en áreas especializadas
y en los niveles de investigación o de formación de estudiantes de nivel doctoral, pero no se debería
producir déficit en la mayor parte de las disciplinas.
10. CONCLUSIONES Contenido
La expansión de la educación de nivel superior ha sido usualmente subestimada. La tabla 1 permitió
ver diversos casos en que países europeos habían quedado finalmente por encima de sus predicciones
de matrícula. En la tabla 23 se presentan las cinco estimaciones hechas para los países del área
andina en función de diversos criterios. La falta de tiempo no permitió realizar proyecciones en
función de estudios específicos por profesiones como los realizados para Chile (Schiefelbein, 1972b).
La proyección alta, en función de los egresados del nivel medio, es casi dos veces mayor que la proyección
baja, en función de la demanda de personal con formación superior para la fuerza de trabajo.
Las proyecciones se pueden ver afectadas por diversos cambios institucionales. La aplicación de políticas
de educación permanente, estudiantes de tiempo parcial, las universidades abiertas o del aire y las universidades
por correspondencia pueden introducir cambios violentos en todas las relaciones examinadas. Si el futuro desarrollo
se basa en una explotación intensiva de los recursos naturales, especialmente de la agricultura, o si la
química del cerebro permite un cambio del proceso educacional también, los resultados que aquí
se examinan tendrán increíbles márgenes de error. Es necesario tener presente que las cifras
basadas en tendencias históricas sólo tienen algún valor cuando dichas relaciones mantienen
en alguna medida su vigencia.

Entre la proyección alta, un 8.8%, y la baja, un 5.2%, queda un margen relativamente amplio. Por problemas
de espacio sólo se ha analizado una alternativa intermedia desde el punto de vista de los recursos. La proyección
de la tabla 8 involucra un incremento de la proporción de los recursos del PNB dedicados a educación,
desde un 4 a 5%, hasta un 6 a 8% (ver tabla 20). Como se comentara anteriormente, estos niveles no son fáciles
de alcanzar pero tampoco representan un imposible. En otras palabras, la variable financiamiento no permite descartar
a priori el lograr el crecimiento de la matrícula calculado en la tabla 8, o incluso los niveles que sugeriría
el desarrollo de la educación media. Por lo demás esas tasas ya han sido alcanzadas por algunos de
los países en el pasado, como se demuestra en la tabla 10.
Es importante recordar que si se producen desequilibrios entre la demanda económica y la expansión
del nivel superior, pueden ocurrir diversos procesos de ajuste. En un caso, por ejemplo, el personal calificado
podría pasar a ocupar puestos que requieren una menor calificación, desplazando a su vez a ese personal
a ocupaciones de menor nivel; muchos profesionales pueden emigrar a otros países o generar nuevos empleos
en la medida que no acepten trabajar en puestos de menor nivel y tengan capacidad empresarial. Por otra parte,
si la presión social por ingresar a la educación superior no queda satisfecha, podrán aparecer
universidades privadas, academias y cursos que ofrezcan dar la formación superior a que aspiran, es decir,
un "mercado negro" de formación superior.
Muchas otras variables intervienen en el proceso a través del cual cada sociedad determina qué número
de alumnos pasará por su educación de nivel superior. El proceso, sin embargo, no ha sido estudiado
con suficiente detenimiento y se conoce muy poco de la forma en que opera. Es este déficit en la investigación
el que obliga a sobresimplificar su estudio. No tiene sentido complicar demasiado el análisis cuando las
relaciones no han sido caracterizadas ni siquiera en forma aproximada. Se sabe, por ejemplo, que al nivel superior
llegan, en general, alumnos que provienen de familias de los niveles socioeconómicos más altos de
la sociedad. ¿Serán capaces de lograr la expansión de la universidad para todos ellos? ¿Qué
pasará cuando la expansión del nivel medio introduzca una mayor competencia por el ingreso a la universidad
y los hijos de grupos de influencia puedan quedar al margen de los estudios de nivel superior? ¿Cómo
afectará la asignación de recursos el desarrollo de una opinión pública más
atenta que considere que el costo por alumno de nivel superior sólo debe ser pocas veces mayor que el costo
del alumno de primaria? Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta basada en investigaciones confiables y por
ende es necesario, por el momento, barajar las hipótesis que parezcan más adecuadas en cada situación.
El estudio del futuro está siendo objeto de mayor sistematización. Es de esperar que futuros estudios
permitan disponer de un mejor marco de referencia. Las hipótesis presentadas más arriba no tienen
más valor que el que le asigne cada lector. Se presentan como un punto de partida para el análisis
y no como un producto final. Cada cual puede definir nuevos conjunto de supuestos y calcular los resultados correspondientes.
Es posible que la metodología diseñada en esta oportunidad pueda ser de utilidad para quienes deseen
calcular esos resultados.
REFERENCIAS Contenido
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Programs, Bureau for Latin America, junio 1972.
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