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INTRODUCCIÓN
La Gazette (5 de septiembre del año pasado), publicado por la Embajada de Francia en México, nos
hace saber que más de cincuenta cuadros y dibujos constituyen el legado que Pablo Picasso dejó al
Museo de Louvre y que éste expone al público en su famoso pabellón de Flore. Calificado de
"extraordinario tributo a la pintura francesa", la donación de Picasso no es el resultado del
trabajo de un rico coleccionista, sino la labor de un enamorado de la pintura, dice La Gazette.
El conjunto, más allá de su valor comercial (que es enorme), resulta invaluable por la orientación
significativa que propone, ya que, como lo destaca el catálogo de la exposición, nos permite un viaje
a través de la tradición francesa, en su aspecto campesino o artesanal: Le Nain, Chardin, Corot,
Courbet.
La elección de Courbet, el "pintor-pintor" nos muestra que la disparidad de las obras reunidas
es más aparente que real. El ojo y la sensibilidad de Picasso se encargaron de darles una unidad que se
advierte en la perfección de la técnica y en la sinceridad de la búsqueda, sin olvidar la
comprensión humana, amplia y generosa que todas las telas trasuntan.
¿Cómo sorprenderse entonces que Cézanne se encuentre junto a Braque o Miró o que
Renoir y Degas acompañen al muy secreto Balthus? Ahora comprendemos mejor, dice el redactor de La Gazette,
por qué André Malraux había deseado la donación en bloque de la colección al
Louvre, donación que pudo hacerse efectiva gracias a la buena voluntad de los herederos del pintor.
Por lo demás, la presentación actual es sólo provisoria, mientras se realizan los trabajos
en el Hotel de Juigné (habitualmente llamado Hotel Salé, ya que allí vivió un rico
comerciante, que hizo fortuna gracias al impuesto a la sal), donde será instalado el Museo Picasso.
Este nuevo museo estará a la altura de la obra de Picasso: la enorme masa del Hotel Juigné domina
de lejos el norte del barrio parisino del Marais, único gran sobreviviente de la serie de palacios del mismo
estilo construidos hacia mediados del siglo XVII. Se trata de un gran palacio de piedra, sólido, pero que
el paso del tiempo había deteriorado: los trabajos de reparación y de reconstrucción empezaron
por la fachada, las escalinatas, los patios y ahora han llegado a la capilla, uno de los escasos ejemplos de capillas
privadas parisinas.
La tarea, evidentemente, no se limitará a la reconstrucción del palacio, sino que abarcará
también la construcción de nuevas salas, de instalaciones audiovisuales, etcétera. El edificio
conservará, sin embargo, su aspecto altivo que seguramente habría gustado a Pablo Picasso.
QUINIENTOS ESTUDIANTES CHINOS EN FRANCIA
La publicación mencionada, informa también que el gobierno chino enviará quinientos estudiantes
a Francia durante la próxima temporada escolar. Esto, se nos advierte, lo acaba de indicar el Diputado R.P.R.
Henry Berger, de la Corte d'Or, que dirigía una Delegación de la Comisión de Asuntos Sociales
de la Asamblea Nacional en visita a Pekín.
Precisó que dichos estudiantes, escogidos entre los mejores elementos de las universidades chinas, se
especializarán en los campos técnico y científico. El gobierno chino tiene intención
de enviar de esta manera a 3,500 estudiantes por el mundo, terminó diciendo el señor Berger.
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