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INTRODUCCIÓN
La incongruencia de los sistemas de enseñanza con las necesidades de nuestra época es causa y
efecto de muchas frustraciones experimentadas por la juventud latinoamericana. Las carencias, limitaciones y obsolescencia
del proceso educativo son indicadores poco reconfortantes para salir del atraso que tiende a perpetuarse en el
marco del capitalismo dependiente. Esta situación se deja sentir en el enfrentamiento de las nuevas generaciones
con la sociedad y el Estado, con las instituciones educativas y con el sistema de educación superior. Sus
conflictos reflejan la necesidad de abolir o modificar elementos, funciones y estructuras que inciden directamente
en la formación profesional, social y política de los jóvenes.
La demanda social de educación, que en América Latina está condicionada, en parte, por
el crecimiento demográfico, no es sólo cuantitativa sino también cualitativa. La juventud
que pasa por las aulas universitarias, además de intuir que su futuro está en juego recibiendo una
formación deficiente en una sociedad que se hace cada día más compleja, percibe la inconsistencia
de un saber adquirido que no se adapta al logro de metas y objetivos que trascienden el círculo limitado
de intereses individuales. Por ello, las luchas intrauniversitarias expresan, con lenguajes diferentes, una imperiosa
necesidad innovadora que supere la actual situación académica.
El mejoramiento cualitativo de la educación superior exige que se planteen problemas teóricos
y prácticos. De su planteamiento científico y operativo dependen el análisis y las respuestas
que se pueden dar sobre los tipos de educación que convengan, los fines de una educación orientada
a la liberación de nuestros países estancados en el subdesarrollo y, principalmente, sobre los medios
de inserción de las universidades en la esfera de la producción y en la dinámica de las clases
y sectores sociales interesados en la independencia eintegración latinoamericana.El entrelazamiento de estos
problemas y soluciones constituye un campo en el cual dirimirán su vigencia tendencias y concepciones, enfoques
y metodologías inadecuados, hábitos seculares de enseñanza e innovaciones revolucionarias
en la manera de impartir, aprender y utilizar conocimientos científicos, humanísticos tecnológicos.
En esta perspectiva, presentar una ponencia de reducida extensión sobre la interdisciplinariedad de los
estudios latinoamericanos, sugiere que deben tocarse aspectos inherentes al mejoramiento cualitativo de la enseñanza
superior y relacionarlos, por lo menos tangencialmente, con los alcances de una innovación educativa, cuyo
fondo no se refiera sólo a su carácter académico y curricular, sino que permita prever finalidades
prácticas para la integración latinoamericana. Por ello, y con el convencimiento de que toda ponencia
es un conjunto de proposiciones personales destinadas a su discusión, en el presente trabajo se esbozarán
algunos criterios en torno a la naturaleza de la interdisciplinariedad que, considerada como exigencia formativa
de nuevo tipo, tiene marcada importancia para el conocimiento de la sociedad y la cultura de América Latina.
1. LA INTERDISCIPLINARIEDAD COMO SISTEMA, RELACION Y LABOR
La necesidad de innovar, coordinar y difundir los estudios latinoamericanos, mediante centros de educación
superior, es una proposición reiterativa. Su planteamiento recoge, en cierta forma, el clamoroso pedido
universitario de mejorar cualitativamente los sistemas de enseñanza, principalmente en lo que se refiere
al conocimiento de nuestra realidad. Consecuentemente, en diversas reuniones continentales realizadas entre 1974
y 1977, se han suscrito sendas recomendaciones que apuntan el imperativo de introducir y desarrollar la interdisciplinariedad
en los estudios latinoamericanos.
Sin embargo, esta exigencia formativa de nuevo tipo, como se la denomina en alguna parte de esta ponencia, no
ha sido planteada con un sentido unívoco. Así, se recomienda "que se impartan conocimientos
preferentemente en un sistema de interdisciplinariedad que informe sobre el pensamiento y la cultura de
nuestro continente" (VII Asamblea General de la UDUAL, Oaxtepec, Edo. de Morelos, México, 7 al 11 de
noviembre de 1976). En otros acuerdos, se dice: "Recomendar una mayor integración respecto a las diversas
disciplinas latinoamericanas, interdisciplinariedad en estos estudios" (Reunión de Expertos,
convocada por la UNESCO, París, 24 al 25 de mayo de 1977). También "se recomendó a la
UNESCO, al Departamento Cultural de la OEA y a las instituciones de cultura superior de América Latina den
su apoyo para la formación de expertos en la orientación de esta enseñanza pero, siempre,
en una relación interdisciplinaria" (IX Congreso Interamericano de Filosofía, Caracas,
20 al 24 de junio de 1977). Por último, se ha planteado "la necesidad de tales estudios (los de los
centros de estudios latinoamericanos) como medio de la anhelada integración en una labor que ha de ser
interdisciplinaria" (Reunión de Expertos, convocada por el Departamento Cultural de la OEA, Houston,
Texas, 3 al 6 de noviembre de 1977).(1)
(1) Las citas corresponden al documento informativo de este Simposium, "Antecedentes
que explican el carácter de la reunión." Los subrayados son del ponente.
En las recomendaciones anotadas hay un consenso: la integración de los estudios latinoamericanos, en
lo posible, debe ser interdisciplinaria. No obstante que los especialistas en nuestros problemas han deseado potenciar
la importancia formativa de la interdisciplinariedad, dándole significados de sistema, relación o
labor, es pertinente indicar que han creado, involuntariamente, cierta confusión terminológica. Si
se la identifica como "sistema", la interdisciplinariedad deberá ser un conjunto ensamblado de
elementos cuyo comportamiento depende tanto de las propiedades de las partes que lo componen como de sus relaciones
recíprocas. Tal identificación es adecuada sólo para la organización curricular de
las asignaturas; es decir, para un plan de estudios que, como todo sistema, puede o no ser eficaz. La interdisciplinariedad,
para que funcione eficientemente de manera sistémica, deberá ser ejercida como una teoría
de integración del saber, como una metodología que logra la interacción de distintas disciplinas
científicas, generando nuevas áreas de conocimientos cualitativamente superiores y -preferentemente-
como una práctica que estimule la creatividad científica.
Por otra parte, si la interdisciplinariedad ha de ser entendida sólo como una "relación",
este enfoque pospone los dominios del saber, los objetos de estudio, las metodologías y lenguajes que, precisamente,
constituyen su contenido en tanto que se la considera como planteamiento innovador de la investigación y
la docencia. Finalmente, si se la requiere como una "labor" pura y simple, la integración interdisciplinaria
de los estudios latinoamericanos corre el riesgo de deslizarse hacia un pragmatismo irreflexivo, útil para
los perfiles de una educación tecnocrática no conveniente para los pueblos de América Latina,
debido a sus consecuencias políticas, económicas y sociales que agudizan la dependencia y la opresión.
En función de los antecedentes resumidos, y con el fin de contribuir a la discusión de un tema
que no es sencillo, la presente ponencia aspira a cumplir tres propósitos: a) tratar, de manera muy somera,
el significado y la importancia de la interdisciplinariedad; b) hacer un comentario resumido de sus principales
objetivos generales, y e) proponer condiciones mínimas para coordinar ydifundir interdisciplinariamente
los estudios latinoamericanos.
2. SIGNIFICADO E IMPORTANCIA DE LA INTERDISCIPLINARIEDAD
Independientemente de lo que puede esperarse de cualquier sistema educativo, la interdisciplinariedad se presenta
como un requerimiento innovador dirigido a superar un saber fragmentado, tan alienante para el individuo como lo
es el trabajo fragmentado en la esfera de la producción; por ello los latinoamericanos podemos considerar
que el hecho de proponerla hace explícito el ánimo de modificar una enseñanza que ha perdido
sus fines en el torbellino de presiones y exigencias del capitalismo dependiente. Su planteamiento surge de la
profunda crisis de la cultura contemporánea, agudizada por los excesos de especialización en ciencias
y tecnologías requeridas por el desarrollo capitalista, por la división internacional del trabajo
y por su correspondiente distribución del saber, hechos que han dejado de ser positivos aun para los países
que se han beneficiado de ellos.
Contrariamente a lo que se piensa, la interdisciplinariedad no es una combinación arbitraria de disciplinas
y ciencias. El análisis teórico permite obtener varias respuestas sobre su validez y fundamento.
Una de ellas consiste en tomar el objeto de estudio como campo de convergencia e intersección de disciplinas
distintas, de tal manera que la realidad a estudiarse es su factor determinante. A este elemento se le ha denominado
el dominio real del saber. Asimismo, hay enfoques que ubican su fundamento en las leyes descubiertas por las ciencias
para su propio desarrollo y que, no obstante ser inherentes a una disciplina cierta y determinada, pueden ser utilizadas
por otras ciencias. En tal sentido, la interdisciplinariedad, al devenir en una actividad de asimilación
de las leyes de una ciencia por otra u otras, trabaja con un principio de validación altamente formalizado.
Otros análisis sostienen que la naturaleza de la interdisciplinariedad depende de los métodos que
emplean ciencias y disciplinas afines, de tal modo que son éstos los que le dan fundamento y validez. En
otros términos, la interdisciplinariedad es viable por el objeto de estudio que comparten distintas disciplinas,
por la comunidad de leyes con que trabajan ciencias afines y por el uso ponderado de métodos que se emplean
en el desarrollo de disciplinas científicas.
Con prescindencia del fundamento o principio de validación que la sustente, la interdisciplinariedad
es la interacción real y efectiva entre dos o más disciplinas diferentes. Tal interacción
puede pasar de la simple comunicación de ideas hasta la integración mutua de categorías y
conceptos fundamentales, métodos de investigación, terminologías, procedimientos de enseñanza
y otros aspectos derivados del desarrollocientífico.Entalsentido,la interdisciplinariedad es una práctica,
a menudo crítica y revolucionaria, que contribuye a cambiar reglas rutinarias de la comunicación
educativa y formas obsoletas de socialización del conocimiento.
La interdisciplinariedad no consiste en un simple cruzamiento de ciencias y disciplinas para obtener conocimientos
"híbridos" o indefinidos. Tal propósito impediría el progreso científico
y tecnológico. La intersección o cruzamiento de métodos y leyes científicas en campos
comunes o no de conocimiento, implica un proceso de "hibridación disciplinaria", en la cual el
cruzamiento de ciencias diferentes da por resultado el surgimiento de ciencias y disciplinas que son distintas
de sus componentes. Por tanto, la hibridación disciplinaria produce conocimientos nuevos y métodos
cualitativamente diferentes con que se estudian objetos de gran complejidad (¿la integración latinoamericana,
además de ser un problema político, no es un objeto científico de gran complejidad?) para
obtener resultados que no pueden lograrse con ciencias aisladas. Estos conocimientos "hibridados" constituyen
las ciencias propiamente interdisciplinarias. Su repertorio se amplía con el aumento exponencial del conocimiento,
determinado por las crecientes necesidades de la sociedad actual. Citar ejemplos, estaría fuera de lugar;
sin embargo, por decir algo, se puede mencionar la biofísica, la bioquímica, la historia social,
la sicolingüística, la sicopedagogía y, la más sugestiva de todas, la cibernética.
En esta perspectiva, la interdisciplinariedad no es una simple apetencia de erudición ni una adulteración
del principio de economía del pensamiento, sino una necesidad que surge de una nueva división del
trabajo intelectual que exige complejas operaciones del pensamiento. Su función consiste en relacionar actitudes
cognoscitivas con prácticas y hábitos cuyos resultados deben traducirse en la producción y
descubrimiento de nuevos conocimientos requeridos en la construcción de un saber útil y operativo
en la solución de los grandes problemas contemporáneos.
Las necesidades del desarrollo social obligan a que disciplinas de distinta índole se orienten a la solución
de problemas concretos. Esta situación determina que el significado de la interdisciplinariedad se traduzca
plenamente empleando dos formas de expresión que, en lo fundamental, han devenido en arquetípicas;
por una parte la formación profesional (distinta de la enseñanza profesional), apoyada en el principio
de la adquisición de conocimientos, principio que contribuye a que quien aprende se transforma reconstruyendo
críticamente las experiencias de su aprendizaje. Esto quiere decir que la formación profesional de
carácter interdisciplinario trabaja con disciplinas establecidas que cruzan sus campos, sus objetos de estudio,
sus métodos y procedimientos, sus lenguajes y finalidades. Por otra parte, la interdisciplinariedad se expresa
también a través de la práctica, del trabajo concreto. Un grupo interdisciplinario está
compuesto por personas formadas en distintos dominios del saber, provistas de diferentes conceptos, metodologías,
datos y lenguajes, que se organizan en un proyecto compartido con el fin de resolver un problema común.
En este caso la interdisciplinariedad es resultado de una socialización de métodos y conocimientos.
Una y otra expresión con que se manifiesta la interdisciplinariedad influyen extraordinariamente en la
diversificación y enriquecimiento de la investigación, principalmente en actividades de la investigación
aplicada. Sus logros y posibilidades dependen del descubrimiento y aplicación de nuevas modalidades, principios
y hechos que conduzcan a nuevas formas de percibir y ejercer influencia en la realidad, partiendo de conocimientos
efectivos. En tal sentido, la integración social de las ciencias -propósito principal de la interdisciplinariedad-
nos enseña que investigar y aprender no son dos procesos dicotómicos, sino dos fases de un mismo
proceso.
3. AMERICA LATINA, OBJETO DE CONOCIMIENTO E INTEGRACION
La breve incursión que antecede sobre el significado e importancia de la interdisciplinariedad, permite
centrar la reflexión sobre ciertos problemas insoslayables que surgen en el conocimiento de nuestra realidad.
¿Qué características tienen los estudios latinoamericanos? ¿Cuál es el nivel
de progreso científico en nuestro autoconocimiento? ¿Cuáles son los aspectos pedagógicos
y políticos dela interdisciplinariedad?
Los pueblos terminan por conocerse a sí mismos y extender su conocimiento entre muchos para establecer
o no proyectos colectivos. El proceso de su autognosis no aparece desde el momento en que éstos se constituyen
como individualidades históricas; por el contrario, se forma a lo largo de distintas etapas de su desarrollo
y en el contraste de sus zozobras y esperanzas. En tal sentido el autoconocimiento latinoamericano es el resultado
de un detenido periodo de aprendizaje en que la práctica histórico-social ha inscrito con caracteres
nítidos las experiencias más significativas de nuestros pueblos.
Si se toma en cuenta la manera y las circunstancias en que ha sido abordada nuestra realidad, los estudios latinoamericanos
tienen rasgos muy propios. Inicialmente se desplazaron en una perspectiva emocional, unas veces magnificando la
naturaleza, los recursos y las gentes; otras, exaltando una mística con la cual se dio una imagen portentosa
del continente. De un modo u otro, arando en un campo subjetivo pero fecundo, los estudiosos latinoamericanos de
fines del siglo pasado y comienzos del actual, han contribuido a despejar las necesidades de nuestro autoconocimiento,
despertando el interés por la descripción y explicación de procesos y fenómenos que
configuran nuestras diferencias nacionales y regionales.
Con el advenimiento del positivismo y las tendencias liberales del pensamiento, los estudios latinoamericanos
se hicieron más amplios, variados en su temática y agudos en sus observaciones aisladas y particulares.
La producción del conocimiento, en esa época, al coincidir con la penetración imperialista
y en función de los intereses de las clases dominantes, estabilizó una imagen distorsionada de América
Latina, pero conveniente a las intenciones extranjeras. Los estudiosos latinoamericanos se inclinaron al empirismo;
con sus aportes, aunque en muchos casos fueron resultado de la improvisación y la espontaneidad, incursionaron
en diversos aspectos de la realidad física, en el análisis y la aplicación casuística
de disciplinas como la historia y la sicología social, apuntando hacia un sentido autocrítico de
las expresiones políticas y sociales de América Latina.
La etapa propiamente científica del conocimiento de América Latina corresponde a los últimos
treinta años. El desarrollo de las ciencias sociales ha permitido su aplicación, en mayor o menor
extensión, al estudio de los más diversos problemas y procesos. Desde el ensayo de interpretación
de la historia, la economía, la sociedad y la política, tanto a nivel nacional como global, hasta
la explicación de las más refinadas formas de expresión artística y literaria, están
bajo el dominio de ciencias y metodologías que proporcionan una imagen latinoamericana apenas conocida hasta
ahora. Tal es el sentido de la evolución seguida en nuestro autoconocimiento.
Sin eufemismos de ninguna clase, examinando el nivel científico alcanzado, puede afirmarse que los estudios
latinoamericanos atraviesan un proceso de mutación. Están adquiriendo cada día perfiles de
mayor objetividad, precisión y calidad científica.
Este esfuerzo es altamente significativo y constituye tanto un logro como un nuevo punto de partida para el
conocimiento exhaustivo de nuestra realidad. El empleo de ciencias y metodologías de alto valor social conduce
a que los latinoamericanos tratemos nuestra sociedad, nuestra historia, nuestras posibilidades, no sólo
como objetos de conocimiento científico, sino como realidades que debemos transformar mediante un tenaz
proceso de luchas liberadoras para realizar el proyecto histórico de integración latinoamericana.
Si en el conocimiento de América Latina se perciben jalones progresivos que dependen de nuestras propias
fuerzas, también se detectan otros aspectos. De manera indicativa pueden citarse algunos: la forma unilateral
y aislada con que todavía estudiamos nuestros problemas, la falta de comunicación para establecer
la complementariedad, afinidad o fondo común del trabajo científico y la carencia de recursos humanos
que pueden ampliar y profundizar el conocimiento de circunstancias y posibilidades de desarrollo e integración
económica, política y cultural. Los aspectos anotados no son obstáculos inseparables, aunque
se suponga que el aislamiento disciplinario se refuerza más con la reducción de nuestros estudios
a planos necesariamente nacionales o regionales. Una clara definición de objetivos, y el empleo eficiente
de medios adecuados para la enseñanza interdisciplinaria, contribuirán a reducir las barreras que
se presentan en el contradictorio y lento proceso deintegración latinoamericana.
4. OBJETIVOS, CUESTION PEDAGOGICA Y POLITICA
Los acuerdos que recomiendan establecer la enseñanza interdisciplinaria han señalado dos fines:
desarrollar el conocimiento científico de nuestra sociedad y su cultura y contribuir a la integración
latinoamericana. No obstante su claridad, estos fines deberán precisar sus objetivos. Entre los fines y
objetivos educacionales median las diferencias que existen entre lo abstracto y lo concreto. En tanto que los fines
son ideales a los que se aspira, los objetivos son las formas concretas que ellos adquieren para su realización.
Las técnicas más diversas de elaboración o diseño de objetivos son procedimientos
racionalizados en función de intereses predominantemente políticos de la formación social
en que se desenvuelve el proceso educativo. Esto, debido a que la educación es la región imprescindible
y más sensible de la superestructura social; por ello sus instituciones son utilizadas como herramientas
o "aparatos reproductores de ideología", tanto en las sociedades de estructura clasista antagónica
como en otras que no tienen esa característica.
Para precisar objetivos que no desvanezcan los fines perseguidos en la interdisciplinariedad de los estudios
latinoamericanos, será necesario partir de una situación real, determinada por el capitalismo dependiente;
en ella, los propósitos y posibilidades de derrotar el atraso y la dependencia chocan con los intereses
predominantes de nuestras sociedades antagónicas. Si se toma en cuenta esta situación se contará
con objetivos fundados en una base real, de tal modo que la enseñanza interdisciplinaria se apoye en el
desarrollo histórico de clases sociales y fuerzas nacionales que han ganado derechos propios para tener
acceso a los bienes de la cultura, utilizar la capacidad transformadora del conocimiento científico e incorporarse
a las corrientes de un nuevo humanismo.
En el plano interno de la enseñanza interdisciplinaria habrá que distinguir otros aspectos. Los
planes de estudio, las áreas de cruzamiento e integración de distintas disciplinas, la constitución
de nuevos campos científicos para la investigación y la docencia, el descubrimiento de metodologías
específicas que permitan organizar conocimientos cualitativamente superiores. Todos estos aspectos son pedagógicos,
su importancia está fuera de toda discusión y pueden considerarse como esenciales en una enseñanza
de este tipo; sin embargo, para desarrollar los conocimientos científicos, se precisa de un conjunto de
condiciones económicas, políticas e institucionales. En tal sentido, un mejor conocimiento de la
naturaleza, de la sociedad latinoamericana con todas sus manifestaciones, y de la interacción de ambos componentes
de nuestra realidad, exigirá un funcionamiento distinto de los centros que se dediquen a este tipo de enseñanza.
El carácter formativo de la interdisciplinariedad obligará a cuestionar la capacidad innovadora de
nuestras universidades y centros de educación superior para modificar su estructura y funcionamiento. Tal
cuestionamiento implica aspectos políticos de la enseñanza interdisciplinaria.
Puede considerarse otro aspecto que emerge de los fines y objetivos de la interdisciplinariedad. El cruzamiento
fecundo de ciencias y metodologías contribuirá a completar el ejercicio de la libertad de cátedra,
hoy día entendida sólo como la libertad de enseñar, lo cual -en los hechos- no implica la
libertad de aprender. Los estudiantes, al descubrir y producir conocimientos nuevos con la práctica de la
interdisciplinariedad, estarán más allá de la improvisación y la rutina, hasta ahora
inevitables en un ejercicio mal entendido de la libertad de cátedra. Ellos no aprenderán lo que se
les transmita, sino lo que vital y socialmente les interese. La libertad de aprender, complemento necesario de
la libertad de cátedra, por la cual también lucha el movimiento universitario avanzado de América
Latina, permitirá cuestionar el autoritarismo docente y el poder social del conocimiento. Mencionar este
hecho, equivale a mostrar que la enseñanza interdisciplinaria, al proponerse objetivos pedagógicos
y políticos, tiene, por sí misma, una virtualidad revolucionaria.
5. CONDICIONES MINIMAS PARA LA INTERDISCIPLINARIEDAD
DE LOS ESTUDIOS LATINOAMERICANOS
La enseñanza interdisciplinaria, para su establecimiento e institucionalización, requiere de varias
condiciones, independientemente de los medios que son imprescindibles para desarrollar todo proyecto educativo.
La primera que puede señalarse está determinada por la naturaleza de sus fines y objetivos. Esta
condición es la de su planeación. Si bien es la planeación académica la que se pone
en juego, no debe olvidarse que su realización no es tan libre como podría suponerse. Depende de
una serie de factores, entre los cuales destacan los recursos físicos, económicos y humanos, principalmente
estos últimos que necesariamente deben ser formados.
Los recursos físicos y económicos dependen de las posibilidades institucionales que, a su vez,
están reguladas por el Estado al que se pertenece, por muy autónoma que sea la universidad o la institución
respectiva. La disponibilidad de recursos materiales está ligada a la política global imperante y
al régimen de libertades públicas. Su negación o ejercicio determina la estabilidad y permanencia
de las funciones básicas de la educación superior, de las cuales la enseñanza interdisciplinaria
será sólo un aspecto.
La disponibilidad de recursos humanos suficientemente calificados es otra condición para promover la
enseñanza interdisciplinaria. Con su participación es posible establecerla- con su concurso y trabajo
creativo se puede formar la cantidad y calidad de investigadores, profesores y estudiantes para realizar proyectos
de investigación pura o aplicada, crear áreas interdisciplinarias allí donde el desarrollo
sociocientífico lo permita y llevar a la práctica sistemas de educación permanente, aspecto
social de la interdisciplinariedad que no ha sido mencionado en esta ponencia.
La planeación académica de la interdisciplinariedad implica desarrollar la innovación educativa
en niveles cada vez más creativos para generar nuevos hábitos de estudio, nuevas actitudes para la
investigación y la docencia, nuevas posibilidades de comunicación en la enseñanza. Por otra
parte, la innovación educativa no tiene recetas, por ello posee cierta virtualidad "utopizadora".
Será fecunda en la medida en que participen más activamente autoridades, investigadores, profesores
y estudiantes.
La interdisciplinariedad, para el mejoramiento cualitativo de la educación superior, romperá muchos
tabúes, como se ha visto en la libertad de cátedra. Si a esto se agrega que puede convertir los problemas
nacionales y globales en una estrategia de investigación y docencia, con miras a la integración latinoamericana,
la interdisciplinariedad está llamada a renovar la función formativa, la estructura y el funcionamiento
de los centros de estudio. En tal sentido, hay que señalar otra condición: la capacidad tanto institucional
como personal de quienes participan en el proceso educativo de nivel superior, para promover y asimilar los cambios
que producirá la innovación interdisciplinaria. Es muy importante proponer el cambio, pero es más
importante preguntarse si quienes lo promueven, o promovemos, están o estamos dispuestos a darle soporte
y desarrollarlo para otras innovaciones y transformaciones.
Pueden mencionarse muchas condiciones más para coordinar y difundir los estudios interdisciplinarios
de América Latina, pero es preferible que interrumpamos aquí el curso de estas proposiciones. Han
quedado muchos aspectos fuera del discurso; probablemente los toquemos en otra ocasión.
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