PALABRAS DE CLAUSURA POR EL DR. JORGE FLORES VALDES,
SUBSECRETARIO DE EDUCACION SUPERIOR E INVESTIGACION
CIENTIFICA, EN LA CEREMONIA DE LA XXI REUNION ORDINARIA
DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ANUIES

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Clausura

 

Clausura

Han terminado los trabajos de la XXI Reunión Ordinaria de la Asamblea General de la ANUIES, en esta pujante ciudad de Mexicali, que nos ha recibido en forma espléndida, con la hospitalidad magnífica del Gobierno del Estado y de la Universidad Autónoma de Baja California, a quienes todos agradecemos su esfuerzo para que esta reunión se haya llevado a cabo con tanto éxito. El tema central de esta reunión ha sido la evaluación del trabajo universitario y sus posibles repercusiones en el financiamiento de las instituciones de educación superior. A todo ello quisiera referirme, muy brevemente, antes de proceder a la clausura de este evento.

Como nos hizo ver ayer el señor Presidente de la República, todos los esfuerzos de nuestras instituciones deben estar ahora encaminados a mejorar la calidad de la enseñanza superior. Fue muy claro al destruir esa falsa disyuntiva entre educación masiva y calidad. Es claro que existen en el mundo instituciones muy grandes y excelsas y otras pequeñas y carentes de calidad académica; no hay una relación funcional forzosa entre tamaño y calidad. Nuestro reto, pues, sería lograr que la atención a muchos estudiantes se mida de manera eficiente, precisa, imbuyendo a los alumnos un espíritu de servicio social, una actitud crítica basada en el conocimiento y en el amor a la búsqueda de nuevas ideas, de nuevas formas de hacer las cosas, en una palabra, de apertura hacia la investigación científica, humanística y tecnológica. En esta elevación de la calidad reside la esencia misma de la Revolución Educativa, a que hemos sido convocados.

El señor Presidente nos hizo ver que esa revolución sería tan sólo una quimera sin buenos profesores. Por ello, un programa, ambicioso pero realista, de formación de profesores, para mejorar a aquéllos en servicio y para generar otros nuevos maestros, será el centro de todas las acciones que habremos de emprender en el futuro.

Pero este programa sería vacío si al mismo tiempo no reforzamos la investigación en todos sus ámbitos. Universidad o Instituto Tecnológico donde no se investiga no cumple cabalmente su función. Sin investigación los programas de buena enseñanza, en particular los del posgrado, son imposibles. Debemos, en consecuencia, reforzar los proyectos de investigación e integrar la investigación en la docencia.

Además, nuestras instituciones no deben estar aisladas. Actúan dentro de una sociedad, están inmersas en sus problemas y deben ayudar a resolverlos. Por eso es indispensable que se vinculen a ella, orientando a sus estudiantes desde temprana edad, difundiendo el conocimiento científico, en particular el que nuestras instituciones mismas hayan generado, y atacando cuestiones de interés social.

Todo lo anterior resulta vano si no hay buenos servicios de apoyo -tanto académicos como administrativos- y si el marco normativo no busca cuidar, en forma por demás delicada, la vida académica de los profesores dentro de la universidad. Y todo ello habremos de hacerlo juntos, buscando programas regionales de cooperación y el concurso de la comunidad académica, que está ansiosa de participar para elevar la calidad de nuestras instituciones.

Para hacer frente a estas situaciones, hemos propuesto 11 programas muy concretos, que serán refinados y precisados por la Coordinación para la Planeación de la Educación Superior en muy breve plazo. Todo ello tendrá repercusiones en el financiamiento, que se incrementará cuando las instituciones busquen elevar su excelencia académica, medida por los criterios de calidad que pronto estarán listos y que seguramente serán semejantes a los que hemos propuesto a lo largo y a lo ancho del país en este año. En efecto, tendremos una bolsa presupuestaria especial para llevar a cabo los 11 programas, que a su vez tenderán a elevar los índices cualitativos de evaluación que la comisión ayer nombrada habrá hecho específicos. Comunidad académica que trabaje en esta dirección, verá recompensados sus esfuerzos en un aumento -muy substancial- en sus recursos financieros y materiales.

Se avizoran, pues, tiempos de arduo trabajo, pero también de mayores recompensas. En este sentido, la reunión que hoy termina significa un paso adelante, donde todos hemos contribuido a señalar más claramente el camino, a fijarnos metas ambiciosas y unidades de medida que nos indiquen si las acciones emprendidas son las correctas.

Siendo las catorce horas con cuarenta y cinco minutos del día 19 de noviembre de 1983, me es grato declarar clausurados los trabajos de la XXI Reunión Ordinaria de la Asamblea General de la ANUIES.