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No.122 | año 11 | diciembre de 2003 | issn: 1405-2342
  Editorial.
Editorial
  En pie el reto de una política de financiamiento para cerrar brechas y reconocer el desempeño"

Al concluir el mes de diciembre, quedó definido el presupuesto federal para el año 2004, que aprobado por el Congreso de la Unión alcanzó el monto de un billón 650 mil 505 millones 100 mil pesos. De éste, se asignó como presupuesto integrado para educación la cantidad de 306 mil 713 millones de pesos, equivalente al 4.3 por ciento del Producto Interno Bruto estimado. A educación superior se calcula que corresponderá el 0.62 por ciento, que aún puede crecer por el incremento salarial y las reasignaciones en curso.
Mediante las pláticas que sostuvieron funcionarios de la SEP, integrantes del Consejo Nacional de la ANUIES y otros actores del ámbito educativo con los miembros de las Comisiones correspondientes del Poder Legislativo, se logró incrementar la asignación a educación.
Dicho incremento fue de 6,585.8 millones de pesos más del monto que contenía el proyecto de presupuesto de egresos, de los cuales 2 mil 529 millones de pesos correspondieron a educación superior.
El Consejo Nacional propuso incrementos en los gastos de operación de las universidades, en el presupuesto de instituciones federales, en los presupuestos de los centros CONACyT, en el Fondo de Aportaciones Múltiples y en los Institutos Tecnológicos Federales (recursos para inversión y creación de un fondo de apoyo al mejoramiento de su calidad). De manera particular, se destacó la necesidad de resarcir la disminución de ochocientos millones de pesos planteada para el subsidio ordinario de las universidades públicas estatales.
Dos aspectos sobre los cuales hubo especial énfasis fueron: la importancia de mantener el Fondo de Apoyo Extraordinario a las Universidades Públicas, con un monto de mil millones de pesos a fin de continuar con el impulso a los procesos de reforma de los sistemas de pensiones; y, constituir un fondo de dos mil millones de pesos con el objeto de disminuir brechas entre las instituciones públicas de educación superior y reconocer su desempeño. Se hizo explícito a los diputados que estos recursos se distribuirían de acuerdo con el modelo de asignación adicional al subsidio federal ordinario, aprobado en la XXII Sesión Ordinaria del Consejo de Universidades Públicas e Instituciones Afines de la ANUIES, en el mes de noviembre.
Con el presupuesto asignado, se perdió la oportunidad de echar a andar, en 2004, el modelo de asignación que obtuvo consenso en CUPIA, tal como había sido acordado entre los rectores de las universidades públicas.
La ANUIES seguirá insistiendo en la puesta en operación del modelo de asignación y en la continuación del Fondo de Apoyo Extraordinario a las Universidades Públicas para dar continuidad a las reformas de los sistemas de pensiones de las universidades.
El reto ahora es explorar todas las posibilidades y corresponsabilizarse con todos los actores de la educación superior nacional para construir una política más clara de financiamiento, en la que participen tanto el Poder Ejecutivo como la Cámara de Diputados, pero también los gobiernos estatales. Esta política no deberá circunscribirse a atender problemas con visión de corto plazo, ni confrontar enfoques de equidad o compensación con los de desempeño y calidad, sino ser el pivote para un verdadero desarrollo del sistema público de educación superior, alcanzando mejores niveles de cobertura, calidad y eficiencia.